Messi se compra el club: 60 millones al año por hacer crecer al inter miami
Lionel Messi no solo juega en el Inter Miami; literalmente se está comprando el club. El valor de la franquicia se disparó de 585 millones a 1.350 millones de dólares en 24 meses, y el argentino cobra un porcentaje de ese ascenso. Cada partido que disputa, cada gol que marca, cada camiseta que se vende, aumenta su propia fortuna. La fórmula es tan descarada que Jorge Mas, propietario del equipo, lo ha dicho sin tapujos: «Pago entre 70 y 80 millones anuales por él, y cada centavo es una ganga».
El contrato que nadie firmó en papel
El pacto nunca apareció en la MLS ni en la web oficial del club. Fue un anexo oral: Messi aceptó el salario base de 12 millones a cambio de una participación accionaria que se activa con el crecimiento de la franquicia. Traducción: mientras más valga el Inter Miami, más millones ingresan a sus cuentas en Rosario y en Miami. Las estimaciones internas hablan de 60 millones por año solo por la plusvalía; a eso hay que sumarle 20 millones garantizados de fijo y los contratos paralelos con Apple y Fanatics que le dejan otros 30 millones limpios. En total, cerca de 110 millones por temporada para un jugador de 38 años.
¿Locura? Para la liga es el mejor negocio de marketing desde la llegada de Pelé al Cosmos. Desde julio de 2023, la audiencia global de la MLS creció un 42 %, los patrocinadores pagaron primas récord y el Inter Miami pasó de vender 5.000 camisetas por mes a 65.000. El club ahora factura más que varios equipos de la Premier League medianos. Y todo eso sin siquiera ganar la MLS Cup.

Los números que hacen temblar al resto de la liga
Messi ha disputado 49 encuentros oficiales y ha producido 69 goles entre tantos y asistencias. Eso significa que cada acta de anotador le cuesta a la franquicia 1,2 millones de dólares. Pero también que cada gol genera 2,3 millones en derechos de televisión, taquilla y merchandising. El rédito es tal que Adidas ha renegociado su contrato de suministro y ahora paga una prima cuando Messi juega más del 70 % de los minutos. Incluso el estadio, DRV PNK, ha duplicado su capacidad temporal con graderías móviles que se alquilan a 400 dólares el asiento premium.
El resto de jugadores de la plantilla se enteraron de las cifras por la prensa. Algunos celebran: sus propios bonos por imagen crecieron. Otros protestan: el tope salarial de la MLS se vuelve una ficción cuando un solo futbolista gana cinco veces más que todo el roster combinado. La asociación de jugadores ya solicitó una auditoría externa; la liga respondió que el acuerdo es «una inversión de riesgo compartido», no un salario encubierto.
¿Qué pasa cuando messi cuelgue las botas?
Jorge Mas ya tiene el guion: extender la participación del argentino como accionista emérito, mantenerlo de cara al público y convertirlo en embajador global del club. El plan contempla que, incluso retirado, Messi perciba un dividendo anual ligado al crecimiento de ingresos por marketing internacional. Si la proyección se cumple, en 2030 el Inter Miami podría valer 2.500 millones y Messi seguiría embolsando más de 40 millones al año sin pisar el césped.
La moraleja: en el deporte moderno el mejor talento ya no solo gana partidos; se apropia de la franquicia. Messi lo ha entendido antes que nadie. Cada vez que celebra un gol, también celebra un ascenso de sus acciones. El fútbol es su juego, pero el negocio, a estas alturas, es suyo.
