Atlético nacional suspende a nicolás rodríguez: denuncia por abuso sexual sacude al fútbol colombiano

La madrugada del 15 de marzo en Rionegro terminó con una joven de 19 años llorando en la portería de un edificio, la ropa rasgada y una historia que ahora pone contra las cuerdas al mediocampista Nicolás Rodríguez y al propio Atlético Nacional. La Fiscalía investiga un presunto abuso sexual con posible sumisión química; el club lo apartó de inmediato.

Conmigo no, repetía ella mientras el cuerpo no respondía

Según el informe de Medicina Legal al que tuvo acceso esta redacción, la víctima conoció al futbolista y a un grupo de amigos en la entrada de una discoteca. Decidieron seguir la fiesta en un apartamento. Allí, tras beber solo dos tragos, asegura que «se quedó dormida sin darse cuenta», algo que le resulta «imposible» porque «nunca pierde el control». Cuatro palabras rotas en voz baja: «Conmigo no».

Despertó en una habitación. Rodríguez la arrastró, dice. Ella se negó, repitió «No quiero», pero él habría consumado la agresión. El horror se multiplicó cuando, en un instante de lucidez, vio que sobre su cuerpo estaba otro hombre: Cristian, familiar del jugador. «El cuerpo no me respondía», relató a la psicóloga forense. Logró arrastrarse, vestirse y huir.

Capturas de whatsapp: la estrategia del silencio

Capturas de whatsapp: la estrategia del silencio

El expediente incluye pantallazos. Rodríguez escribe: «Necesitamos hablar antes de que esto escale». Más tarde intenta desmarcarse: «Yo ya no estaba en la habitación, fue Cristian». La conversación la guardó ella en su móvil y la entregó el mismo día que ingresó al Hospital Manuel Uribe Ángel con signos de violencia genital.

Medicina Legal confirmó el 17 de marzo lesiones compatibles con acceso carnal violento y un cuadro de estrés post-traumático. La Fiscalía de Rionegro abrió proceso por violación agravada y evalúa si se usaron benzodiacepinas o GHB para doblegar su voluntad.

Atlético nacional rompe el préstamo y se lava las manos

Atlético nacional rompe el préstamo y se lava las manos

El club emitió un comunicado de seis líneas: apartan al jugador, se lavan las manos y prometen «colaborar con las autoridades». Rodríguez llegó a préstamo desde Deportes Quindío; su futuro deportivo quedó congelado. La liga colombiana, sin protocolo claro de actuación, observa desde la distancia.

El caso reabre la herida de la violencia de género dentro de los planteles. En 2021 otro futbolista de la misma institución, Jeison Lucumí, fue separado por denuncia similar; el proceso sigue en la impunidad. Ahora la pregunta ronda en los pasillos de la sede de Guillermo Trujillo: ¿cuántos más?

La madrugada del 15 de marzo terminó con una joven sola en la acera. El fútbol colombiano, una vez más, se tapa la nariz y mira para otro lado. Mientras tanto, Rodríguez sigue citado cada martes en la Fiscalía y la víctima espera una sentencia que, según los tiempos de la justicia local, podría tardar tres años. Ella cumplirá 22 cuando se lea el veredicto; él quizá ya esté vendido a otro club. El daño, ese, es para siempre.