Perrot domina otra vez y nawrath se salva: el podio alemán sigue siendo un espejismo

El francés Eric Perrot no entiende de temporadas de transición. En Kontiolahti firmó su tercera victoria consecutiva en el circuito, dejó a Sturla Holm Laegreid 29,9 segundos detrás y mandó un mensaje demoledor al resto del pelotón: el Globo de Cristal huele a baguette. Mientras tanto, el mejor alemán fue Philipp Nawrath, quinto con dos errores, suficiente para evitar el ridículo colectivo, insuficiente para soñar con un podio que se resiste a la selección alemana desde diciembre.

Laegreid se queda con las ganas, christiansen se conforma con bronce

El noruego volvió a tropezar en el último suspiro. Igual que en los Juegos, donde se fue a casa con cuatro medallas de plata y bronce, Laegreid se vio superado por un Perrot que clavó cinco disparos en la última tanda y voló en el último tramo de esquí. Vetle Sjaastad Christiansen, impecable en el tiro, se tuvo que conformar con el tercer cajón, a 47,9 segundos, un resultado que en cualquier otra carrera habría olido a oro.

La carrera se decidió en los metros finales. Perrot salió del último paso de tiro con una renta mínima y Laegreid se lanzó a perseguirlo con el ímpetu de quien busca su primera victoria del curso. Pero el galo cambió el ritmo en la subida final, abrió hueco y cruzó la meta con el brazo en alto, casi sin aliento, como quien sabe que ha roto la moral del rival.

Nawrath salva la jornada, horn y pfund se hunden

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El alemán necesitaba un resultado decente y lo logró. Con dos fallos en el tiro y la segunda mejor marca en pista, Nawrath firmó el papel de líder de un equipo que vive al límite. «Es brutalmente frustrante errar el último disparo después de concentrarme como un maldito», soltó en la zona mixta, aún con el ceño fruncido. La distancia con Perrot, 2:19 minutos, muestra la brecha real entre la élite y un conjunto alemán que sigue anclado en la mediocridad.

La historia fue distinta para Philipp Horn. El único que había subido al podio esta temporada (tercero en Hochfilzen) se despidió de la gloria en el segundo tiro vertical. Dos errores lo expulsaron del top 10; otros dos en la última entrada lo dejaron en el puesto 31, a más de cinco minutos. Leonhard Pfund, el joven que despertó ilusiones en Nove Mesto, aprendió que el World Cup no perdona: cero errores en la primera serie, tres en la segunda, y un 28º puesto que sabe a lección duramente pagada.

El agotamiento técnico alemán se hace crónico

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Sólo Lucas Fratzscher logró colarse en el top 30 (26º), pero ni siquiera eso consuela a un equipo que suma un podio en lo que va de curso. David Zobel cerró 34º, y la sensación es la misma desde Oberhof: falta puntería y falta velocidad. La federación apuesta por un relevo generacional, pero los números no mienten: sin Franziska Preuß y sin referentes masculinos, el futuro huele a incertidumbre.

Perrot, mientras tanto, suma 300 puntos en tres carreras y ya mira de reojo al Globo de Cristal. «Cada victoria me da alas, pero lo importante es mantener la regularidad hasta Oslo», dijo tras bajar del podio. Laegreid asintió, consciente de que el tren de la victoria le vuelve a dejar en andén. Y en el fondo, Nawrath recogió sus esquíes, suspiró y reconoció lo que todos callan: «Aquí no hay margen de error».