Messi atropella el mito: 900 goles en pausa tras empate sin brillo de inter miami

El reloj de Messi sigue en 899. A sus 38 años, el astro argentino dejó escapar la noche en la que podía haber tocado el cielo por novena centena y, de paso, habría puesto el pie en semifinales de la CONCACAF Champions Cup. Nashville SC le plantó una muralla en el Music City: 0-0 que sabe a poco para Inter Miami y que obliga a remar en el DRV PNK Stadium la próxima semana.

El partido que no prendió

Desde el pitido inicial se vio a un Miami con más posesión que ideas. Nashville se replegó en un 5-4-1 que obligó a Messi a bajar hasta el círculo central para tocar. Las líneas locales permanecieron juntas, los espacios desaparecieron y el balón rodó lento, como si el césped artificial absorbiera la electricidad del encuentro. Messi probó con un disparo cruzado a los 22' que se fue alto y un tiro libre que Panicco desvió en el 71'; fuera de ahí, apenas un par de paredes con Alba que terminaron en saques de banda.

El dato habla por sí solo: cero remates entre los tres palos para el visitante. Nashville, conforme con el empate, administró los balones aéreos de Mukhtar y la velocidad de Surridge en contragolpe. Al final, un suspiro del estadio que ya olía a barbacoa y a frustración.

El 900 se posterga, la presión crece

El 900 se posterga, la presión crece

Messi llegó a Tennessee con 672 goles en el Barça, 32 en París y 115 con la albiceleste. El tanto ante DC United del sábado lo dejó a uno del número redondo que obsesiona a las redes sociales y a los estadísticos. Ahora deberá esperar al domingo contra Charlotte, donde el rival será más dócil pero la ansiedad mayor: cada partido sin el gol se convierte en un interrogante sobre la efectividad de un mito que, pese a todo, sigue siendo el jugador más decisivo de la MLS.

El calendario se aprieta: jueves de vuelta contra Nashville, domingo de liga, miércoles de Copa de la Liga. Las piernas de un veterano no perdonan y los tifosi rosanegros empiezan a temer que el desgaste le impida brillar cuando más falta le hace al equipo.

Lo que nadie cuenta es el vestuario

Lo que nadie cuenta es el vestuario

Tras el pitido final, Messi se abrazó con Campana y le susurró algo al oído. El ecuatoriano asintió. Fue el gesto de un capitán que sabe que el 900 llegará, pero que prefiere que llegue en una noche de celebración colectiva. Gerardo Martino admitió en sala de prensa: «No merecimos más; si clasificamos, será en casa y con otra cara». La frase resume el sentimiento de un plantel que depende más de la chispa de su 10 que de un plan trazado sobre el pizarrón.

Mientras tanto, Nashville viaja al sur de Florida con la consigna de resistir y contragolpear. Ya lo hizo en 2023 con éxito; la historia puede repetirse. Para Messi, el desafío no es solo anotar, sino evitar que el sueño continental se le escape en marzo. La cuenta regresiva continúa: 899 y contando.