Flick ignora pactos y dosifica al barça a su ritmo antes del mundial
Hansi Flick levantó ayer la ceja de medio Vitoria: ni Frenkie de Jong pisó el autobús, ni Pedri calentó en el césped de Mendizorroza. El Barça perdió 1-0 contra el Alavés y la grada culé se llevó las manos a la cabeza. Pero la jugada del técnico alemán no fue capricho ni negociación exprés con los mundialistas. Flick decide solo. Y decide pensando en junio, julio y agosto.
La lista que nadie esperaba
La convocatoria del martes olía a rotación, pero olía raro. Fermín López se quedó en la Ciudad Deportiva, Joan García se quedó en el banquillo y Ferran Torres vio el partido desde la grada. En el campo, Pau Cubarsí volvió a ser titular: 2.708 minutos en 49 choques. El chico de 17 años ya acumula más kilómetros que cualquier otro compañero. Flick lo sabe. También sabe que Luis de la Fuente le dará boleto a Estados Unidos.
La directiva no firmó pacto secreto alguno. No hay cláusula de descanso, ni mensajes cruzados entre seleccionadores. El staff médico le pasa informes cada mañana; Flick los lee, los tira a la papelera o los convierte en once. El alemán fue jugador, fue seleccionador, fue víctima de un mal gesto en la última semana de club. No quiere repetir la historia.

55 Partidos, dos semanas y un mundial en el aire
El Barça ha jugado 55 encuentros esta temporada. Las piernas pesan, los tobillos crujen y las rodillas piden tregua. Flick no busca excusas: busca supervivencia. Ganar LaLiga le dio oxígeno y, de paso, licencia para dosificar sin mirar la clasificación. El objetivo es simple: que nadie se rompa antes del 14 de junio y que todos regresen enteros del verano.
La derrota en Vitoria duele, pero duele menos que una rotura de ligamentos en Chicago. El técnico prefiere escuchar a su cuerpo que a la grada. «Si me dicen que están al 90 %, descansan. Si miento, luego pago», comentó en zona mixta sin rodeos.
El calendario se encoge: quedan dos jornadas y un amistoso de despedida. Flick seguirá moviendo fichas. No hay titular indiscutible, ni vacaciones anticipadas. El orgullo del Barça, repite, se defiende hasta en un amistoso de verano. Pero la línea roja la pone él. Y la línea roja se llama Mundial.
