Joan garcía aguanta el tirón: cero goles y dos gemelos en el camp nou

Joan García saltó al césped con la pierna izquierda vendada y el récord de imbatido en la cabilla. 24 años, 23 jornadas de Liga y 12 porterías a cero; el portero de Sallent volvió a ser titular pese al susto del Newcastle y acabó ovacionado por un Camp Nou que ya le ha adoptado como ídolo de patio.

Lo que nadie cuenta es que el cancerbero pidió asistencia médica en el minuto 22. Mismo gemelo, mismo punto, mismo dolor. La grada calló. Los fisios corrieron. Y García se sacudió la muñeca de la duda como quien quita polvo de la portería: siguió.

El parón que no fue

El jueves el club publicó el parte más escueto del año: «No tiene lesión». Luis de la Fuente le llamó a la selección, Hansi Flick le puso de inicio y el Rayo se encontró con un muro con guantes. A los 120 segundos, Carlos Martín remató a placer desde la pequeña área; el balón salió desviado porque el cuerpo de García creció en milímetros. Fue el aviso.

Álvaro García probó con un disparo escorado. Unai López remató de cabeza. De Frutos envenenó un centro raso. Cada aproximación tropezó con la misma respuesta: manopla baja, reflejo de gato, puños que despejan la polémica. En la segunda mitad el público cantó su nombre como si fuera el de un hijo pródigo.

El dato que duele

El dato que duele

García ha encajado 14 goles en 23 partidos de Liga. La media ronda los 0,61 tantos por encuentro, la mejor del campeonato para un portero titular. Pero la cifra habla por sí sola: lleva 2.070 minutos sobre el césped y solo ha cedido la plaza cuando el músculo ha dicho basta. Contra el Rayo el músculo calló y el portero gritó: «Aquí estoy».

El domingo terminó con la pierna izquierda helada y la portería intacta. El médico le firmó la hoja de alivio, la grada le firmó la tarjeta de socio y Flick, en la zona mixta, soltó la frase que todos querían oír: «Joan es un tipo duro, no necesita descanso». El mensaje es claro: si el gemelo aguanta, el título huele a guante nuevo.