Guadalajara se atasca: un penalti salva la tarde, no la temporada

El Pedro Escartín rugió, pero no aplaudió. El Deportivo Guadalajara mereció los tres puntos, encontró solo uno y sabe que los playoffs de la salvación empiezan ya. Un empate 1-1 contra el Talavera que sabe a poco y huele a crisis: los morados se quedan a un punto de la permanencia, los cerámicos a dos y el miedo crece.

Un gol tempranero que envenenó el partido

Moreno marcó a los 7 minutos, tras un córner que la zaga local durmió. Fue el único disparo entre los tres palos del Talavera en 45 minutos, pero bastó para sembrar dudas. Guadalajara respondió con precipitación: Unax perdonó un mano a mano, Pablo Muñoz probó desde la frontal y el balón besó el palo antes del descanso. El guion ya estaba escrito: dominio sin premio.

La segunda mitad fue un asedio. Cadete obligó a Belman a volar, Amigo estrelló un balón en el larguero y el público empezó a corear “¡vamos, que se os escapa!”. El gol llegó cuando ya se olía el desastre: expulsión de Edu Gallardo, penalti de Cuenca sobre Mendes y Neskes engañando al portero con un ‘stutter step’ que el VAR no pudo anular. 1-1 y silencio.

El punto que no sirve para respirar

El punto que no sirve para respirar

Los números son implacables: Guadalajara suma 32 puntos, Talavera 31. Ambos están por debajo del agua. Quedan siete jornadas y la permanencia parece una ruleta rusa con cuatro equipos en el tambor. El vestuario morado sale con la frente alta, pero la mirada baja: saben que dominar no es ganar y que el calendario enfrentará al Avilés, líder de la zona caliente, en la próxima fecha.

Peinado, técnico local, lo resumió en cuatro palabras al borde del túnel: “Hemos perdido dos puntos”. No quiso hablar de VAR, ni de arbitrajes, ni de estadísticas. Solo dejó caer que “el fútbol castiga quien no mata el partido”. La frase huele a epitafio si la racha no se rompe en Miranda la semana que viene.

En el vestuario visitante, Sandroni celebró el punto como si fuera oro, pero la cuenta atrás también le afecta. El Talavera no gana fuera de casa desde enero y su siguiente duelo es contra el Celta B, otro que se juega la vida. La Segunda RFEF no perdona la blandura y el calendario se estrecha como una soga.

El Pedro Escartín ya no es una fortaleza: solo dos victorias en los últimos nueve partidos. La afición empezó a marcharse antes del pitido final, con el cántico “sí se puede” convertido en un murmullo de despedida. La lucha por la permanencia se ha convertido en un sprint sin red: fallar ya no es una opción, empatar empieza a parecer derrota. La próxima jornada llega en 72 horas y el reloj no para.