Italia vacía el botiquín: bastoni y scamacca se juegan el playoff cojos, pero quieren ir

El cuerpo médico de la Nazionale no da abasto. Alessandro Bastoni dijo no al clásico Fiorentina-Inter por un sobrecargo en el sóleo y Gianluca Scamacca llegó a la convocatoria con la pierna derecha ya vendada: lesión muscular-fascial en el aductor. Ambos arrastran dolores, pero ambos han pedido a Gattuso que los espere en Coverciano. La respuesta del míster fue un «sí» orgulloso y una fecha límite: lunes, 8:00 a. m., pruebas de esfuerzo incluidas.

La epidemia no respeta jerarquías

El corte de lesionados parece lista de espera quirúrgica: Di Lorenzo, Gabbia, Verratti, Vergara, Zaccagni y ahora Vicario, que se operará mañana de una hernia inguinal pero ya ha reservado butaca en el Gewiss Stadium para el jueves. Bastoni, pieza clave en el 3-5-2, arrastra la molestia desde hace diez días; la decisión de preservarlo en Artemio Franchi fue conjunta con el Inter. Scamacca, en cambio, fue noticia de un día para otro: la Atalanta avisó el martes al mediodía y el «protocolo de recuperación exprés» se activó antes de que Gattuso terminara el café.

El mensaje interno es claro: el grupo vale más que el once. Scamacca ni siquiera era titular indiscutible —Retegui, Kean y el juvenil Pio Esposito le preceden—, pero su insistencia en viajar ha blindado el espíritu de la aventura. «Quiero estar ahí aunque sea para abrir botellas», dijo el romano al cuerpo técnico. La frase corre ya por los pasillos de Coverciano como lema de pared.

Sustitutos en carpeta, pero sin sello

Sustitutos en carpeta, pero sin sello

Si Bastoni cae, la central pierde metros y jerarquía. La hipoteca apunta a trebejos distintos: Coppola y Gatti, marcadores puros con olor a gol, y Scalvini, que aporta salida. Ranieri, el veterano de la Fiorentina, aguarda en la recámara; Comuzzo, su compañero viola, ofrece juventud y ya ha probado el aire de la Nazionale. La opción Ahanor, recién nacionalizado y fichado por la Sub-21, suena a experimento de Baldini, pero en la era Gattuso nadie se descarta por edad ni pasaporte.

Arriba el panorama es más despejado: Retegui y Kean tienen la condición de acompañantes de Lautaro en la teoría oficial. El hueco de Scamacca podría ser para Piccoli, el nueve físico que apenas estrenó minutos contra Macedonia, o para un falso nueve tipo Maldini, que Sarri usó como enganche en la Lazio. Gattuso, fiel al doble punta, no contempla un solo referente. Zaniolo acecha desde fuera: el ct lo tiene anotado como segunda punta, pero la ausencia de convocatorias recientes huele más a temas extradeportivos que a táctica.

El precio de la unidad

El precio de la unidad

La Italia que se prepara para los playoff no es la de los campeones de Europa, pero sí la que ha aprendido a vender caras sus derrotas. Con el 30 % de la plantilla tocada, el objetivo no es tanto ganar en Irlanda del Norte como no descomponerse antes de tiempo. Gattuso lo resume en una frase que repite a las cámaras y en el vestuario: «Las finales se juegan con dieciséis, no con once». El lunes, cuando los médicos pasen la radiografía definitiva, sabremos si Bastoni y Scamacca forman parte de esos dieciséis o si su valentía fue solo un acto de fe.

Mientras tanto, en el césped de Coverciano, los jugadores sanos siguen la rutina con la música que ponen los utileros: «We are the champions» suena bajo, casi en burla. Porque para ser campeones primero hay que poder pisar el césped. Y eso, hoy por hoy, es un lujo que Italia no da por sentado.