Guardiola plantea marcharse: el city se tambalea tras el batacazo europeo

La eliminación ante el Real Madrid en octavos de la Champions ha dejado a Pep Guardiola con la mirada perdida en el césped de Wembley y a la directiva del Manchester City con el pulso por las nubes. El técnico catalán, que desembarcó en Inglaterra en 2016 para iniciar una era dorada, ahora baraja abandonar el barco antes de lo previsto. Su contrato expira en 2027, pero su cabeza ya escucha sirenas de otras orillas.

La derrota que encendió la luz ámbar

El 0-3 en el Bernabéu y el 1-2 en la vuelta no solo supusieron la sentencia europea; desataron la primera crisis interna del proyecto Guardiola. En el vestuario circula la frase «esto ya no es lo mismo» desde que Rodri y De Bruyne intercambiaron reproches en la banda. El propio entrenador, visiblemente desencajado en rueda de prensa, soltó: «A veces el mensaje ya no cala». Tres palabras que los veteranos interpretaron como aviso de tsunami.

El domingo, la final de la Carabao Cup contra el Arsenal se ha convertido en una trinchera emocional. Para la plantilla es la última bala de plata del curso; para Guardiola, quizá el epitafio de una etapa que suma seis Premier, una FA Cup y la ansiada Champions de 2023. «Quiere despedirse con un trofeo, aunque sea el menos glamuroso», confiesa un miembro del staff que pide anonimato. El propietario, Sheikh Mansour, ha encargado un informe de viabilidad por si el catalán activa la cláusula de salida anticipada antes de julio.

¿Adiós en junio o receso sabático?

¿Adiós en junio o receso sabático?

La Daily Mail asegura que Guardiola valorará tomarse «unas semanas de reflexión» tras la final. El escenario: apartarse de la dinámica diaria, desconectar de la Premier y meditar si su ciclo está agotado. En Múnich aún le guardan la llave de la oficina que ocupó entre 2013 y 2016, y en la federación española suenan como relevo natural cuando Luis de la Fuente complete el ciclo de la Euro 2028. En Ciudad de Manchester, sin embargo, creen que la decisión depende de una sola persona: la mujer de Guardiola, Cristina Serra, que desde hace meses presiona por regresar a Barcelona.

El dato que hiela la sangre a los aficionados citizens: solo nueve puntos separan al City del Arsenal en Liga y les queda un partido menos, pero los números engañan. El equipo ha perdido diez veces en lo que va de curso, récord desde la era pre-Guardiola. «La confianza se rompe cuando el plan A ya no asusta», resume Didi Hamann en Sky. El excentrocampista alemán apuesta firme: «Pep se marchará en verano. Su historia aquí está escrita». El club, por si acaso, ya sondea a Mikel Arteta y a Xabi Alonso como opciones A y B.

El domingo, si el City levanta el trofeo, Wembley podría convertirse en el escenario de un adiós anticipado. No será la despedida que soñó Guardiola —él quería reeditar la Champions en Wembley 2025—, pero servirá para cerrar un capítulo que, pase lo que pase, ya huele a epílogo. El catalán, obsesionado con el legado, sabe que los entrenadores no mueren: se marchan antes de que el vestuario les dé la espalda. Y en Manchester empiezan a girarse.