St. pauli pescotiza a sam klein: el tercer australiano desembarca en el millerntor
El FC St. Pauli no espera al cierre de mercado. A 24 horas de que termine la Bundesliga, Andreas Bornemann ya tiene listo el primer refuerzo para la pretemporada: Sam Klein, centrocampista de 22 años que aterriza desde Brisbane Roar con pasaporte australiano y noruego, y con la misión de devolverle al equipo el pulso que perdió en la medular.

Por qué klein llega antes que nadie
El club no desvela la cifra, pero en Australia hablan de 800.000 euros por el 70 % de los derechos. Un riesgo calculado: lleva 60 partidos oficiales en la A-League, promedia 2,5 entradas limpias por encuentro y su mapa de calor dibuja un óvalo perfecto que va de área a área. Nació en Melbourne, creció viendo a Mark Viduka y prefiere los pases al primer toque antes que la chilena. «No viene de turista», advierte Bornemann.
Lo que nadie cuenta es que Klein rechazó una oferta del Celtic y otra del Middlesbrough. Quería jugar en alemán, cerca del puerto, donde el fútbol huele a cerveza fría y a sal. En el vestuario ya le esperan Jackson Irvine y Connor Metcalfe, los otros dos kangurus del vestuario. Entre los tres suman 54 internacionalidades; la banda sonará a AC/DC en cada calentamiento.
El entrenador Fabian Hürzeler planea usarlos por rotación: Klein puede actuar como interior derecho en el 4-2-3-1 o bajar líneas y formar doble pivote cuando el rival aprieta. Su primer test será el 5 de julio ante el Lille del ex Bayern, Alexander Nübel. Si pasa el corte, saltará al césped del Millerntor con el número 16 a la espalda, el mismo que lució Thomas Meggle cuando el St. Pauli regresó a primera en 2010.
La afición ya bautizó el fichaje como «Operation Boomerang». La lógica es simple: lanzas al muchacho al Rhin, pero vuelve siempre con el balón bajo el brazo. Ahora solo falta que el resto del equipo le siga el ritmo. Si no, el puerto tiene gaviotas, pero también memoria.
