Sinner explota en indian wells: bronca con un fan y doble tie-break de infarto
Jannik Sinner ganó, pero no disfrutó. El número dos del mundo avanzó a cuartos en Indian Wells tras dos tie-break apretados contra el brasileño João Fonseca, de 18 años, y un intercambio de gritos con un espectador que revolucionó la noche del estadio 2. El marcador fue 7-6(8) y 7-6(7) en 2h 14min, pero el resultado quedó en segundo plano cuando el tifense estalló en el 6-5 del primer set.
«Basta, eh!», le espetó Sinner señalando la grada baja. La frase no se captó entera por los micrófonos, el gesto sí: cejas arqueadas, labios temblorosos, la raqueta apuntando como un índice acusador. Greg Allensworth, árbitro de silla, bajó de un salto. «¿Qué pasa, Jannik?». La respuesta fue un murmullo entre dientes: «Me insulta desde el calentamiento». El fan, un hombre con gorra de los Raiders, se hizo el sueco. Allensworth le advirtió: «Señores, durante el punto, silencio absoluto». El público, abochornado, rompió en aplausos nerviosos.
Fonseca, un muro que nadie esperaba
Mientras tanto, el joven Fonseca jugaba sin red. Primera media a 208 km/h, 25 winners, solo 14 errores no forzados. El chico que entrena en la academia de Gustavo Kuerten plantó cara al campeón de cuatro Grand Slams como si estuviera en una final, no en su tercer Masters 1000. «Sabe a qué juega», susurró Darren Cahill desde la tribuna de entrenadores. «Le cambia la dirección a la pelota antes que la cadena de la bicicleta».
Sinner salvó dos set points en el primer tie-break con dos saques directos y un passing de revés cruzado que hizo gemir las cuerdas. En el segundo, Fonseca llegó a 4-4 y se le escapó un smash a media altura: la pelota besó la línea de fondo por fuera. El alemán de la montaña cerró con un ace a la T y un puño que fue más desahogo que celebración.

La rutina de un líder que ya no es un niño
A sus 24 años, Sinner suma 17 victorias consecutivas en el desierto californiano, pero la paciencia se le agota más rápido que el grip de su raqueta. «No me gusta perder el foco, pero tampoco dejo que me pisen», declaró después, sin mencionar la sanción que podría caerle por conducta antideportiva. El italiano ya fue multado en Australia por aplastar una bola fuera del protocolo. ¿Reincidencia? El supervisor de la ATP, Tom Barnes, se limitó a negar con la cabeza cuando se le preguntó por una posible sanción.
El próximo rival será Holger Rune, quien dejó en la lona a Stefanos Tsitsipas en tres mangas. El danés, amigo de Sinner desde la Next Gen, le ganó el último enfrentamiento en Montecarlo. «Todos hablan de mi saque, pero contra Rune la clave será la devolución», adelantó Sinner antes de cruzar el túnel de prensa sin hacer autógrafos.
Indian Wells le siente bien, pero el desierto también seduce a sus fantasmas. La tensión con el público, los gritos que se quedan grabados en las cámaras, la sensación de que el mundo lo observa con lupa cada vez que se ajusta la cinta de la muñeca. Sinner avanza, sí, pero cada paso suena más fuerte y más hueco a la vez.
