Sabate planta bandera: contrato hasta 2030 en plock y sueña con retirarse allí

Xavi Sabate ya no es el entrenador de moda; es el patriarca de Orlen Wisla Plock. El club prepara la ampliación de su vínculo hasta 2030, dos años más allá del actual, y el propio técnico lo celebra con la naturalidad de quien se siente en casa: «Polonia es mi segunda patria».

El hombre que convirtió la utopía en rutina

Cuando aterrizó en 2018, Wisla apenas soñaba con molestar a Vive Kielce. Hoy maneja dos ligas, tres copas y un bronce europeo. Stanowski, presidente, no necesita PowerPoints: «Xavi llegó sin herramientas para fichar estrellas y construyó un ejército». La frase resume el milaglo: cantera barata, fútbol de alto octanaje y un vestuario que repite sus eslóganes en polaco.

El timing es perfecto. La Superliga finaliza en junio y el club quiere anunciar la renovación antes de la fase decisiva. El mensaje es claro: estabilidad para atraer refuerzos y miedo para los rivales. Sabate, meanwhile, ya planifica la pretemporada 2025: «Quiero seguir creciendo con este proyecto, no busco otro teatro».

El número que calla: 2,7 millones de euros

El número que calla: 2,7 millones de euros

Esa es la masa salarial que Wisla invertirá la próxima temporada, un 40 % más que en 2018. El incremento se financia con premios europeos y derechos TV que Sabate mismo ayudó a multiplicar. El club nunca lo dirá en voz alta, pero sin el catalán esos ingresos no existían.

¿Será 2030 su despedida? El entrenador se encoge de hombros: «Hoy soy mejor que ayer, mañana mejores que hoy». La respuesta es un gancho para la historia: cuando termine su ciclo, habrá pasado doce años en el mismo banquillo, una eternidad en el handball moderno. Wisla ya no es solo un club; es la obra de Sabate. Y él, sin quererlo, se ha vuelto intransferible.