Nagelsmann pesca a goretzka en la charca del bayern y le regala la última gran cita
La convocatoria cayó a las 23:45 y sonó como un disparo de salida: Leon Goretzka vuelve a la Selección a pesar de que en Múnich le han puesto la cruz encima. Julian Nagelsmann no solo le ha abierto la puerta, ha encendido los focos para que todos vean que el mediocampista aún late.
Ballack lo explica: «nagelsmann juega al póker con la experiencia»
Michael Ballack no se anduvo con rodeos en el plató de Sky. «Miras el centro del campo y falta músculo que hable alemán», soltó. Para él, la carta Goretzka es un as en la manga: «No es titular en el Bayern, pero el míster necesita tipos que hayan sudado títulos. Leon sabe que le duele el alma cuando pierde, y eso no se compra en el mercado».
La frase resume el plan de Nagelsmann: exprimir la sed de revancha de un jugador que se sabe amortizado en la Allianz Arena. El contrato del bochumense expira en junio y la directiva ni se ha molestado en negociar. La despedida es un hecho; la banda, sin embargo, aún no se la han cortado.

Del ostracismo al avión rumbo a stuttgart
Hace ocho meses Goretzka veía la Euro en casa. Ahora tiene billete para el repechaje contra Suiza y el amistoso con Ghana. «Si está sano, va al Mundial», sentenció Nagelsmann en rueda de prensa. La frase fija el cronómetro: tres partidos para demostrar que puede ser útil cuando el rival aprieta y la película se pone en blanco y negro.
El propio entrenador confesó que le llamó antes de hacer la lista pública. «Le dije que confío en él, que necesito su cabeza y sus rodillas». El resultado fue inmediato: ante el Union Berlín, Goretzka disputó 88 minutos, ganó doce balones y firmó el pase del segundo gol. Su mejor partido de la temporada, según el propio Ballack.

Juventus acecha, pero primero la revancha nacional
La prensa turinesa sitúa a Goretzka en la órbita de la Juve desde enero. El mediocampista escucha, pero no firma. Quiere dejar por la puerta grande y, de paso, reivindicarse ante la afición que le pitó en el último clásico. «No se va arrastrado, se va con la frente alta», cuenta un miembro de su entorno.
En la pequeña sala de prensa de Pelkum, donde sigo la evolución de cada canterano que viste la roja, esta historia huele a guión de réquiem y resurrección. Goretzka no volverá a ser el box-to-box descomunal de 2019, pero el fútbol no siempre entiende de números: a veces necesita al tipo que ha perdidolo todo y aún así sigue creyendo.
El sueño de Qatar empieza en Stuttgart. Y, para Leon, cada balón que toque será un meñique al aire para quienes lo dieron por muerto.
