Madrid demolió al barça: 95-76 que escuece en el palau y enciende la euroliga
El Clásico que nadie esperaba duele todavía en la garganta de los 7.032 del Palau. El Real Madrid despidió al Barça con una paliza 95-76 que deja la Liga Endesa en un segundo plano y enciende la semana de Euroliga con el depósito blanco lleno y el azulgrana roto.
Lo que debía ser una simple anécdota estadística se convirtió en una cicatriz. Once jornadas quedan, sí, pero el madridismo celebró en la pista como si el título estuviera decidido. Y el barcelonismo pitó a su equipo como hacía años que no se oía. La herida es moral, no matemática.
El segundo cuarto que hizo añicos al barça
El 18-15 del primer acto dibujaba el guion previsto: rotaciones, defensa selectiva, ojos puestos en el Hapoel del martes y el Efes del jueves. Pero Sergio Scariolo dio la vuelta al guion sin cambiar el reparto. Salieron Procida, Lyles, Hezonja, Campazzo y Feliz y el Barça se quedó sin alma. Parcial de 12-36, 8/9 en triples, 52-6 de valoración. Un box-score que duele solo de leerlo.
Los azulgrana se tomaron el descanso como quien pide una tregua que no llega. Vesely y Satoransky al banquillo significaron la rendición táctica. Jasikevicius agitó los brazos, pero el Madrid ya corría por la autopista y nadie frenó a Campazzo (15 puntos, 6 asistencias) ni a un Hezonja que cada vez que toca la pelota en el Palau suena a desquite.
Clyburn intentó el milagro con nueve puntos seguidos, Parra sacó su orgullo, pero el Madrid respondió con Tavares dominando la pintura y Llull desde el logo del medio. Cada canasta azulgrana era un espejismo: la próxima posesión blanca era un triple que silbaba antes de entrar.

El madrid llega a euroliga con el turbo activado
El 76-95 final no es solo un número. Es un aviso a la Euroliga: el Madrid llega con la confianza por las nubes y el Barça con la duda grabada a fuego. Los blancos suman su tercera victoria consecutiva en Liga y la moral por el techo; los culés encadenan dos derrotas en cuatro días y la rotación empieza a crujir.
En el túnel de vestuarios, Scariolo lo dejó claro: «Vinimos a competir, no a especular». Jasikevicius, entre resignación y enfado: «Nos han dado un baño de realidad». La realidad, esa que duele, es que el Barça sólo lidera la clasificación por la menor derrota en el average particular. La realidad, también, es que el Madrid aterriza en Tel Aviv con el balón en el centro y la risa en la garganta.
La Liga Endesa sigue, pero el mensaje ya está lanzado: quien quiera la corona, tendrá que pasar por el Madrid que ayer se zampó al Barça en su propia casa. Y eso, amigo lector, no se olvida en 11 jornadas.
