Brown explota tras la derrota: 'esto ya no es baloncesto'
Jaylen Brown no aguantó más. Tras perder 102-104 en Oklahoma, el alero de Boston cargó contra los árbitros y contra una moda que, según él, corrompe la NBA: el foul baiting, ese teatro de exagerar contactos para que piten. 'No flopo, pero casi me veo obligado', soltó con la voz quebrada por la frustración.
34 Puntos y 14 tiros libres que no le sirvieron
Brown firmó un partidazo: 34 puntos, 8 rebotes y 14 intentos desde la línea. Sin embargo, en los últimos segundos se llevó dos golpes en la penetración que, a su juicio, fueron faltas claras. No pitaban. 'Entro fuerte, busco canasta y solo recibo contacto. Luego ves cómo otros se tiran al suelo y cobran', lamentó en la sala de prensa del Paycom Center, donde el aire acondicionado apenas enfriaba la bronca que llevaba dentro.
El jugador no mencionó a Shai Gilgeous-Alexander, pero la comparación flotaba en el ambiente. El base de Oklahoma sumó 35 puntos, 12 en el último cuarto, y ni un solo tiro libre en esos doce minutos. Brown, en cambio, obtuvo seis más que él en el global. Aun así, protestó: 'El problema no es quién tira más, es la filosofía. Se premia al que vende el contacto, no al que busca el aro. Y eso desvirtúa el juego'.

Ejection de la semana pasada que aún escuece
La irritación no es nueva. El lunes anterior fue expulsado contra San Antonio tras recibir dos técnicas por protestar una falta no señalada. 'Me quedé caliente porque me echaron y no podía terminar el partido. Pero las emociones forman parte de esto', justificó. La liga no le multó después, algo que él interpreta como una señal tácita de que, quizás, entendieron su desesperación.
El alero, número 3 del draft de 2016, teme un efecto dominó. 'Si los niños ven que triunfas fingiendo, copiarán eso. Y acabaremos con un deporte de teatro, no de competencia', advirtió. Sus palabras llegan cuando la NBA estudia cambios de reglamento para el verano, incluyendo la posibilidad de repasar lances en instant replay para sancionar floppers con técnicas post partido.
Boston cae a 49-22 y ve cómo Denver y Milwaukee escapan arriba. Pero Brown parece más preocupado por la salud anímica de la liga que por la tabla. 'Quiero ganar, claro. Pero quiero hacerlo jugando al baloncesto de verdad. El otro camino, aunque te lleve al anillo, deja un sabor amargo', concluyó antes de cruzar el túnel con la camiseta mojada y los puños apretados, como quien se ha declarado la guerra a un vicio que, cada noche, le roba una posesión, una falta y, a veces, una victoria.
