Bayern demolió a atalanta 6-1 y ya sueña con la orejona

San Siro se inclinó ante un vendaval rojo. El Bayern München no solo goleó 6-1 a la última bestia negra del calcio, sino que dejó claro que la Champions, esta temporada, pasa por Múnich. Olise, Gnabry y un Jackson que parece haberle encontrado la vuelta al guante de Kane, desmantelaron a la Dea en 67 minutos.

La primera parte fue un masterclass de contragolpe

Stanisic marcó el 1-0 a los 12' con un disparo cruzado que nació de un saque de esquina ensayado: Gnabry se escapó por la banda, dejó a Kolasinac vendiendo humo y el croata solo tuvo que empujar. Olise, imparable, hizo el segundo con un zurdazo que rozó el palo y el 3-0 llegó cuando Gnabry, desde el segundo palo, clavó un latigazo que hizo llorar a los ultras bergamascos.

El dato que duele: Atalanta no tocó el balón en el área rival hasta el minuto 38. Gasperini, habitualmente un estratega de presión asfixiante, vio cómo sus centrales quedaban aislados ante la velocidad de Olise y la lectura de Kimmich, que dirigió el coro desde la medular como un maestro de orquesta.

Jackson silencia críticas y davies se desangra

Jackson silencia críticas y davies se desangra

Pasada la hora, el 4-0 cayó tras una jugada de manual: Musiala filtró un pase interior, Jackson controló de espaldas, se giró y cruzó al palo largo. El senegalés, señalado por fallos clamorosos en Bundesliga, celebró con una rabia que desgarró la noche italiana. El 5-0 fue obra de Olise, doblete suyo, y el 6-0 llegó con Musiala que, justo antes de retirarse cojeando, selló la manita.

Pero la fiesta tiene grietas. Davies abandonó el campo en camilla, lágrimas incluidas, tras un encontronazo con Lookman. Musiala terminó con el tobillo hinchado y Urbig, el joven meta que sustituyó a Neuer, sufrió una commoción en el 89' tras chocar con De Ketelaere. El Bayern llegará al Rückspiel con la defensa hecho trizas y dos titulares amonestados: Kimmich y Olise ven tarjeta y se pierden la vuelta.

El gol de Pasalic en el 93' fue mero anecdotario. La eliminatoria está sentenciada. El siguiente escollo: Real Madrid o Manchester City. Pero tras esta exhibición, nadie en Múnich habla de miedo. Hablan de octavos trofeos. Y de una afición que, pese a las bajas, ya huele la final en Wembley.