Alonso se cuela en el sprint canadiense por la ventana que dejó bearman
Fernando Alonso desayuna hoy en Montreal con sabor a regalo: Ollie Bearman ha roto el parque cerrado y el asturiano hereda el puesto 15 para la carrera sprint, justo en el lado limpio del asfalto.
La sanción que nadie vio venir
La noche del sábado trajo más drama que la propia sesión clasificatoria. El delegado técnico Jo Bauer firmó un parte seco: el Haas número 87 fue manipulado sin su visto bueno, artículo B3.5.3 del reglamento 2026. Castigo inmediato: arrancar desde el pit lane. Bearman pasa de tener un asiento en la parrilla a ver la salida desde el garaje. Alonso, que había firmado el 16º crono, sube un escalón y se coloca en la hilera de dentro, la que despega con más goma y menos polvo.
La escena tiene sabor a revancha para el bicampeón. Desde Bakú, Aston Martin arrastra un coche que se niega a girar y un motor Honda que parece respirar con un solo pulmón. Los ingenieros trajeron a Canadá un nuevo mapa de gestión térmica y un alerón delantero con 4º menos de incidencia. Los datos del viernes prometían dos décimas, pero el sábado por la mañana se evaporaron entre los muros del Gilles-Villeneuve.

Una trampa que puede ser oportunidad
El sprint se presenta como un laboratorio de 100 km donde probar si los retoques dan vida al AMR26. Salir por el lado limpio significa agarrar la Rascasse sin coches delante que levanten polvo y sin temperatura de neumático robada. Si Alonso aguanta el primer embudo de la recta del casino, puede pegarse al tren de Russell y Hülkenberg, los dos coches que más sufren la degradación del medio. La cuenta atrás empieza a las 14:30, cuando el semáforo verde del pit lane sustituya al rojo que hoy le ha devuelto la ilusión.
