Almería se juega el último respiro antes del infierno de abril
Domingo 21 horas. El Mediterráneo huele a abril y a sudor. El Almería recibe al filial donostiarra con la única consigna de no desperdiciar el último chollo que le regala el calendario. Ocho jornadas después de que los de Joan Francesc Ferrer Sicilia empezaran a despejar el colesterol de la zona baja, la Real Sociedad B es el último escalón antes de que el cronograma se convierta en un Tourmalet sin asfaltar.
El vestuario rojiblanco sabe la cifra de memoria: 2 de abril, Castalia. El viernes santo no se jugará en Semana Santa; se jugará en la catedral del ascenso. Allí le espera el Castellón, el primero de cuatro rivales que aún sueñan con el tren directo a la élite. Después vendrán Leganés, Málaga y Racing en apenas veintiún días. Cuatro finales. Cuatro puñetazos en la mesa.

El sardinero acecha y el carmen se erige como muralla
El 12 de abril, a las nueve en punto, el Almería pisará El Sardinero. El Racing conserva el 2-3 de la ida como amuleto y el golaverage como escudo. A los de Santander les basta con repetir el guion para apretar tuercas al Indálico. Y si la cosa se pone fea, queda la visita a Los Cármenes, donde el Granada convierte cada grada en un eco de «nunca ganáis aquí». Burgos y Sporting completan la travesía. Dos plazas que en mayo podrán olir a desesperación.
La derrota en Zaragoza todavía escuece. Fue el único pinchazo en una ruta de rivales blandos que, salvo catástrofe, debe cerrarse con victoria ante la Real B. No es un «debería»; es un «o se hunde». Porque en abril no hay red. Cada punto que se escape multiplica por dos la tensión de los choques directos. Y la tabla miente: el Málaga llegará en racha, el Leganés con la ambición del recién descendido y Las Palmas con la baza de visitar Andalucía con el ascenso ya en la maleta.
El vestuario calcula: quince días para convertir cada partido en una batalla de trinchera. El cuerpo técnico ha blindado los entrenamientos de doble sesión. La afición, que ya huele el play-off, vendió las entradas del domingo en veinticuatro horas. El mensaje es claro: ganar al filial no es un lujo, es el pasaporte para encarar el infierno con la moral en celo.
La historia del ascenso se escribe en bloques de tres puntos. El Almería llegó a este tramo con la calculadora en la mano. Ahora la arrojó a la papelera. Abril no admite excusas. O sumas o desapareces. El domingo, a las 21:00, el Mediterráneo decidirá si el Indálico sale a flote o se ahoga antes de que llegue la marea.
