Laporta explota: 'la calvicie de de la peña apuñaló al barça por la espalda'

Joan Laporta no olvida ni perdona. El presidente del FC Barcelona desgarró ayer la convención diplomática para cargar contra Ivan de la Peña, ex mediocentro azulgrana y actual representante de Dro Fernández, el centrocampista de 18 años que huyó al PSG por 6 millones de euros en enero. La trifulca verbal, emitida por Jijantes, deja al club temblando: un ídolo de los 90 acusado de traición y un talante presidencial que ya roza la obsesión.

La ira de laporta, frase a frase

«Fue una traición. Si hubiera sido Jorge Mendes, el asunto no habría acabado con ese calvo dando cuchilladas por la espalda», soltó Laporta, aludiendo al físico de De la Peña. Las redes estallaron: el presidente comparó a un ex jugador que defendió la camiseta 410 veces con un mercenario de la plusvalía. La directiva calló. El vestuario, congelado.

La razón del odio: Fernández rechazó la renovación hasta 2027 que el Barça tenía sobre la mesa. Vio puertas cerradas en el primer equipo y, con apenas 173 minutos en partidos oficiales, exigió salida. PSG pulsó la cláusula y firmó al prodigio hasta 2030. Laporta interpretó la jugada como un chantaje orquestado desde dentro. «Vinieron a por él, sí, pero el consejo fue interno. De la Peña sabía que nos debía lealtad», insiste el entorno del presidente.

El cascanueces de parís y el dilema de flick

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Hansi Flick, entrenador alemán que aterrizó en junio, se enteró del fichaje cuando ya entrenaba a la pretemporada en Ciutat Esportiva. «Amaba a Dro, lo tenía proyectado como interior derecho de salida esta campaña. Me dolió, pero el fútbol es así de frío», reconoció en rueda de prensa. El técnico ha pedido un recambio de nivel: el nombre que suena es Mohamed El Arouch, otro joya de la Masia, aunque la secretaría técnica frena el ascenso por la tope salarial.

Mientras, en París, Fernández ya ha debutado con Francia sub-19 y suma 89 minutos de Champions. Su valor de mercato se disparó a 18 millones. Laporta hace cuentas: «Perdimos talento y nos dejaron sin plusvalía futura». La cifra habla por sí sola: el Barça facturó 6 millones, pero podría haber vendido por 30 en 2025 si hubiera explotado la titularidad.

El entramado de de la peña: gavi y eric garcía en la diana

El entramado de de la peña: gavi y eric garcía en la diana

El representante criado en La Masia gestiona también a Gavi y Eric García, dos titulares indiscutibles. Desde la oficina del Camp Nou avisan: «Ninguna negociación será igual». El mensaje es claro, casi una amenaza velada. El club estudia romper la relación con el agente, aunque eso implicaría renegociar los contratos vigentes de sus clientes. Tiempo contra reloj: Gavi debe ampliar en 2024 y la cláusula de 1.000 millones empieza a parecer papel mojado si el jugador escucha ofertas.

En el pasillo del poder barcelonista hay quien recuerda que De la Peña nunca ocultó su discrepancia con la directiva actual. «Ivan siempre defendió a Laporta en su primera etapa, pero la segunda le parece un despropósito», suelta un ex directivo. La guerra no es solo por un adolescente; es la batalla por el relato de lo que significa ser azulgrana en tiempos de ajuste.

El psg, el agradecido involuntario

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Desde París no sueltan prenda. «Pagamos la cláusula, respetamos el reglamento», zanjan. Pero el club galo sabe que se llevó un activo valorado en 30 millones por menos de un cuarto. En el Barça cunden los ecos de la operación Neymar de 2017, aunque ahora el cuchillo va desde dentro. «No hay comparación: entonces nos rompieron el vestuario con dinero, ahora nos lo rompen con lealtades rotas», argumenta un empleado del área jurídica.

La próxima semana el Barça afronta el clásico contra el Madrid sin Dro ni su recambio. Laporta quiere un guiño al socio: presentar a Lamine Yamal como nuevo 10. El mensaje: «El futuro viste de azulgrana, pero solo si lo protegemos». El presidente no da puntada sin hilo: cada gesto busca borrar la cicatriz de la calvicie que, según él, sangra al club.

Fin del partido: el Barça pierde un futbolista, gana una cruzada. Y en el horizonte, la sombra de De la Peña planea sobre cada renovación pendiente. La guerra de las cláusulas acaba de empezar.