Fifa impone que haya mujer con silbato: el banquillo deja de ser un club de hombres
La FIFA ha sacado la carta de imposición. A partir de septiembre, todo equipo que dispute un torneo femenino organizado por el máximo organismo debe tener, como mínimo, una entrenadora principal o una asistente en el cuerpo técnico. La medida, aprobada en la última sesión digital del Consejo FIFA, despeja el camino de la U-20 Femenina de Polonia 2026, que se convertirá en el primer mundial donde las mujeres ocupen por obligación un asiento en la banda.
El dato que nadie quería mirar
En el pasado Mundial de Australia y Nueva Zelanda solo 12 de 32 selecciones dirigían mujeres. Eso representa el 37,5 % del total, una cifra que Jill Ellis —ex seleccionadora de Estados Unidos y actual directora de fútbol de la FIFA— califica de "insuficiente para un deporte que crece a ritmo de récord". La norma no solo obliga a incluir una técnica en el banquillo; también exige que cada delegación tenga al menos una profesional médica del mismo género. El mensaje es claro: el fútbol femenino ya no acepta excusas.
La estrategia se inserta en el plan de la FIFA para duplicar el número de mujeres en funciones técnicas antes de 2030. El organismo calcula que, con esta cuota obligatoria, más de 200 entrenadoras accederán a sus primeros puestos en selecciones nacionales en los próximos cuatro años. El efecto dominó ya se vislumbra: federaciones como la alemana, la sueca y la japonesa han abierto convocatorias internas para acelerar la promoción de féminas en sus cuerpos técnicos.

Deutschland va por delante
El caso del DFB resulta paradigmático. Christian Wück, seleccionador absoluto, ya trabaja codo con codo con Maren Meinert y Saskia Bartusiak, ambas ex internacionales que aportan visión y credibilidad al proyecto. En la categoría sub-19, Melanie Behringer ejerce de head coach desde hace dos temporadas, mientras que Sabine Loderer y Kathrin Peter lideran las categorías sub-17 y sub-16. Solo la sub-21 sigue al mando de Michael Urbansky, lo que convierte a Alemania en el país que más cerca está de cumplir el mandato sin necesidad de reestructurar plantillas.
La medida ha generado debate entre quienes temen que la cuota pueda diluir el mérito deportivo. Pero la propia Ellis lo zanja con una frase demoledora: "No se trata de regalar puestos, se trata de desmantelar un techo de cristal que se mantuvo intacto durante 120 años". El próximo mes de septiembre, cuando las jóvenes promesas de 24 países salten al césped de Polonia, el foco estará en el banquillo. Por primera vez, la FIFA no solo medirá goles y tarjetas; también contará entrenadoras. Y la cuenta, esta vez, no podrá fallar.
