Elfenbeinküste demolió a corea del sur: 4-0 que retumba en la agenda de nagelsmann
Los elefantes no pisaron el césped de Milton Keynes: lo hollaron. Cuatro goles, un balón al fondo de la red cada 22 minutos y una Corea del Sur que pareció jugar con el freno de mano puesto. El 4-0 no es solo un resultado; es un aviso de despegue dirigido a la Mannschaft, que ya sabe que el 20 de junio de 2026 en Toronto no habrá margen de error.
La máquina de faé se engrasa a ritmo mundial
Emerse Faé, técnico que heredó un vestuario golpeado por el 2-3 contra Egipto en cuartos de la Copa África, ha tejido un equipo que presiona en manada y desborda por fuera. Simon Adingra y Evann Guessand desgarraron la contención asiática con carreras de 40 metros que parecían entrenos de sprint. El primero firmó el 2-0 en el añadido de la primera parte; el segundo abrió la lata con un remate cruzado que dejó a Kim Min-jae vendado.
Tras el descanso, Martial Godo recogió un rechace en la frontal y clavó el 3-0 con la frialdad de un artillero de Ligue 1. El epílogo fue para Wilfried Singo, que subió al área como un tren de mercancías y selló la goleada en el 93′. Corea, que había llegado a Inglaterra con la vitrina de semifinalista de la Copa Asia, se fue con cero tiros entre los tres palos y la sensación de haber topado con un huracán africano.

Wahi y bonny: dos bombones que aún no han estallado
El partido también sirvió de escaparate para dos fichajes de futuro: Elyes Wahi y Ange-Yoan Bonny. Ninguno saltó al campo, pero su sola presencia en la lista desata especulación. Wahi, cedido por el Eintracht Frankfurt al Niza, lleva cuatro tantos en ocho jornadas francesas y representa la solución al eterno problema de nueve que arrastra Costa de Marfil desde la retirada de Drogba. Bonny, del Inter de Milán, aporta verticalidad y olfico de área. Faé los está templando; cuando entren, el ataque ivoriano pasará de letal a demoledor.
El siguiente test será el 31 de marzo contra Escocia en Aberdeen. Allí podría debutar Wahi y, de hacerlo, Nagelsmann recibirá un segundo memorándum antes del verano. El seleccionador alemán ya ha pedido los vídeos del 4-0 a su equipo de analistas. La razón: en menos de 600 días, la pelota rodará en Toronto y la efímera tranquilidad de un grupo teóricamente asequible —Ecuador y Curazao completan el E— puede evaporarse si los elefantes mantienen este ritmo de despegue.
Costa de Marfil no ganaba por cuatro goles desde la Copa África 2015. Que el estreno post-eliminatorio haya sido un vendaval no es casual: Faé ha conseguido que el vestuario olvide la tusa del Egipto y mire al 2026 con ambición de semis. Alemania, avisada: en Toronto habrá que correr más que nunca si quiere evitar que los cuatro goles de Milton Keynes se conviertan en el primer capítulo de una pesadela teutona.
