Elfenbeinküste demoliert südkorea: la advertencia que llegó a toronto

La piña africana acaba de estallar en la cara de Corea del Sur. 4-0. Sin piedad. Cuando el árbitro silbó el final en Milton Keynes, Emerse Faé ni siquiera celebró: sabía que el mensaje ya estaba enviado a Berlín. El 20 de junio, en Toronto, Alemania medirá a esta Côte d’Ivoire que acaba de convertir a un equipo asiático en juguete.

Adingra y guessand dibujan la pesadilla teutona

El primer aviso llegó a los 35 minutos: centro medido, Guessand rompe el fuera de juego y cabecea cruzado. 1-0. Antes de que Corea reaccionara, Adingra –el extremo que desnuda bandas en Brighton– puso el segundo tras una contra que dejó a Kim Min-jae mirando el cielo de Inglaterra. Con 2-0 se fueron al descanso; con 4-0 se acabó la historia, porque Martial Godo y Wilfried Singo aún tenían ganas de firmar.

Lo que nadie cuenta es la cifra que enciende alarmas en la cúpula del DFB: 16 remates, 9 entre los tres palos, 62 % de posesión. La «árbol» africana no solo golpeó; dominó. Y lo hizo sin Bazoumana Touré, el prodigio de Hoffenheim que se quedó en el banquillo. Imagínense cuando el técnico decida soltarlo contra Kroos y compañía.

Son entró, pero no apareció

Son entró, pero no apareció

Heung-min Son saltó al césped cuando el partido ya era un cadáver. Corea apostó por la rotación: Jae-Sung Lee y Jens Castrop miraron desde la grada cómo sus suplentes naufragaban. El capitán llevó la cinta, pero ni su izquierda mágica evitó la paliza. Para Nagelsmann, es una pista: la profundidad asiática tiene grietas que también puede explotar Alemania, pero la defensa central debe repasar los vídeos una y otra vez.

La ironía del guion: el mismo día, Tuchel estallaba contra el VAR en Múnich. Mientras, a 600 km, la Côte d’Ivoire demostraba que no hace falta tecnología para destrozar un rival cuando el fútbol habla tan alto.

El calendario ya está tatuado: Ecuador, Curazao, Costa de Marfil. El segundo rival es el que acaba de firmar un 4-0 con sello de «peligro máximo». Y si alguien pensaba que el grupo E era un paseo, acaba de recibir la carta de presentación escrita con goles. La piña africana no avisa: directamente explota. Alemania, ya sabes dónde está la mina.