Beatriz álvarez se queda: el tad le da un tirón de orejas y la deja en el cargo
El Tribunal Administrativo del Deporte ha roto el sueño de Rubén Alcaine. Desestimó la petición de inhabilitar a la presidenta de la Liga F, Beatriz Álvarez, y solo le ha colgado la etiqueta de amonestación pública por presidir la asamblea que fulminó al propio Alcaine el 25 de junio. Un cachete, sí, pero la silla sigue siendo suya.
La cláusula que blindó a la presidenta
El artículo 36 de los estatutos de la Liga F es una caja de truenos. Estipula que, si la moción de censura va contra la vicepresidencia, quien guía la sesión es el club más veterano presente. Pero no menciona a la presidencia. Álvarez se agarró a ese vacío legal y argumentó que la asesoría jurídica le dio luz verde para no ceder el micrófono. La instructora del expediente pensó lo contrario; el TAD, finalmente, ha optado por la vía intermedia: reproche, pero no destitución.
La jugada de Alcaine —cinco de sus ocho cargos contra Álvarez y el director general Pablo Vilches— se ha quedado sin fuelle. El Consejo Superior de Deportes solo elevó al tribunal el punto relativo a la presidencia de la asamblea y la justicia ordinaria ya le había cerrado antes el grifo a sus medidas cautelares. Ni la suspensión de la convocatoria ni el cese previo prosperaron en los juzgados madrileños.

11 Clubes, 16 votos y una guerra interna
La moción que encendió la mecha llegó el 2 de junio: 11 firmas de 16 exigían la cabeza de Alcaine por «pérdida de confianza». Él respondió con denuncia administrativa y la amenaza de un largo litigio. Ahora, la pelota vuelve a su tejado. Álvarez ya prepara recurso contencioso-administrativo para borrar hasta la amonestación y los clubes, entre ellos el renovado bloque dominador, celebran que la estabilidad regrese a la mesa del consejo.
La Liga F cierra así su verano más ruidoso con una moraleja: en el fútbol femenino, la ley a veces gana en el aire, pero el poder se decide en el campo de juego de los estatutos. Y, por ahora, Beatriz Álvarez sigue pitando el partido desde el palco.
