Yakin plantea revolución ante alemania: jashari podría sentar a freuler
Basilea se convierte este viernes en el laboratorio de Murat Yakin. El técnico suizo aprovecha el último parón previo al Mundial para medir a su joven mediocampo contra la máquina germana. Y un nombre empieza a serar: Ardon Jashari.
El caso freuler y el reloj de xhaka
Remo Freuler ha sido titular indiscutible desde la Euro 2020, pero el cuerpo técnico ya busca su sustituto natural. La lógica apunta a Jashari, 20 años, formado en Luzern y con un solo partido de estreno en la Nati. La prueba de fuego llega ante un rival de jerarquía, algo que el propio Freuler vivió en su momento cuando relegó a Behrami. El mensaje es claro: rendir o ceder el testigo.
El plan de Yakin pasa por alinear al prometedor centrocampista junto a Granit Xhaka, capítulo y dueño del vestuario. La química entre ambos decidió la sesión de ayer en la St. Jakob-Park: trenes de pase, presión coordinada y, sobre todo, vocación ofensiva. El «número ocho» de Jashari tiene menos freno que el de Freuler, una virtud que el seleccionador quiere explotar ante la ciclotímica mediocampo germana.
En la portería no hay debate. Gregor Kobel, recién proclamado campeón de la Bundesliga con el Dortmund, se perfila como titular ante su público. Frente a él, Manuel Neuer podría regresar tras su lesión de esquí, un duelo de porteros que promete réflexes de cartón. Detrás, la zaga suiza se dibuja con Ricardo Rodriguez en el carril zurdo y la pareja Akanji–Schar como ejes, aunque Yakin estudia dar minutos a Leonidas Stergiou para oxigenar la salida de balón.

Embolo, a la espera de havertz
Arriba, la batalla es otra. Breel Embolo ejerce de nueve referencia en una nómina sin Haaland ni Ronaldo. Su rival indirecto será Kai Havertz, falso nuevo alemán que ha despertado en el Arsenal. El duelo de espaldas a la portería definirá quién impone el ritmo: Embolo, físico descomunal y desmarques en profundidad; Havertz, gambeta y llegada desde segunda línea. El ganador se llevará la inercia de cara a Catar.
El partido también sienta precedente para el banquillo. Fabian Rieder y Zeki Amdouni aguardan su oportunidad, mientras que Renato Steffen se ha ganado la confianza de Yakin como revulsivo por la banda. El seleccionador ha avisado: «Quiero ver quién asume responsabilidades cuando el marcador aprieta». La frase suena a examen y, de paso, a recorte de la lista final de 26.
El reloj apunta a las 20:45 en el estadio donde el Basel sueña con la Champions. Suiza sale al césped con la obligación de romper la estadística: no gana a Alemania desde 1995, cuando Kubilay Türkyilmaz firmó un doblete que aún recuerdan los veteranos del barrio de St. Johann. Aquella noche acabó 1-2. Esta vez, la apuesta es otra: saber si Jashari puede convertirse en el nuevo motor de una generación que se agota a base de épicas. El resultado, en tres días, se traducirá en números. Pero el verdadero informe ya está redactado en la libreta de Yakin antes del pitido inicial.
