Remontada épica: werder femenino pasa del 0-2 al 4-2 y hace temblar a eintracht

El fútbol volvió a enseñar su cara más salvaje en Weserstadion. A los 26 minutos las gradas callaban y el marcador gritaba 0-2 contra las chicas de Werder. A los 90, el mismo estadio cantaba un 4-2 que dejó a Eintrach Frankfurt sin aliento y con la certeza de que este equipo verde nunca está muerto.

La historia cambió de guion en dos minutos mágicos. Larissa Mühlhaus, flamante estreno en la selección, primero engañó a todos con un disparo desde 22 metros que se desvió y se coló por la escuadra (44'). Acto seguido, la misma Mühlhaus clavó un libre directo al ángulo como si el balón obedeciera solo sus órdenes (45+2). Vestuario 2-2, pero sobre todo un pulso anímico que ya no se rompería.

El error de altenburg que desató la locura

La segunda parte fue un monólogo verde. A los 52' Mühlhaus volvió a poner el balón desde la frontal. La portera visitante Lina Altenburg quiso atrapar y el esférico le resbaló entre los guantes. Allí apareció Mara Alber, fichaje de invierno, para empujar a la red el 3-2 que volvió loca la grada. El 4-2 llegó en el tiempo añadido: Media Desic, recién salida del banquillo, definió con la frialdad de una veterana para certificar la remontada.

Los datos hablan por sí solos: hasta ese día, Werder femenino llevaba tres jornadas sin ganar y el fantasma del fracaso rondaba el club tras la eliminación copera ante Essen. Hoy, con este triunfo, se meten en la pelea por los puestos altos y devuelven la ilusión a una afición que necesitaba abrazar a sus jugadoras.

Lo que nadie cuenta es cómo cambió el vestuario

Lo que nadie cuenta es cómo cambió el vestuario

En el entreacto, la entrenadora Lisa Müller no arengó con gritos. Simplemente mostró un vídeo de cinco minutos: las jugadas falladas de la primera parte y los espacios que seguían ahí, intactos, entre líneas. Bastó. Las jugadoras salieron con la misma táctica pero otra cara. Frankfurt, por contra, salió a proteger el empate y pagó el precio de quien teme perder lo que ya tiene.

El partido deja tres certezas. Primera: Mühlhaus ya no es promesa, es realidad con número 10 a la espalda. Segunda: este Werder puede estar abajo en el marcador, pero nunca en la cabeza. Tercera: la Bundesliga femenina sigue siendo un ring donde cualquier golpe puede cambiar la pelea en segundos. La temporada apenas comienza y Bremen ya dio su primer grito de guerra.