Goretzka vuelve a la élite: de la nevera de nagelsmann al once de la copa del mundo

Leon Goretzka lleva 15 goles con la camiseta de Alemania, pero el más resonante fue el que marcó el 20 de marzo de 2025 en Génova. No valió un título, pero devolvió al mediocampista del Bayern la credibilidad que parecía perdida para siempre. Aquel gol ante Italia cerró 16 meses de ostracismo bajo Julian Nagelsmann y abrió la puerta de la Copa del Mundo 2026. Hoy, Goretzka ya no es suplente de lujo: es fijo en los planes del seleccionador.

Por qué se fue y por qué regresó

La pregunta persiste: ¿cómo se pasa de ser descartado para la Eurocopa 2024 a titular virtual en 2026 sin haber subido un escalón en el club? La respuesta se llama Toni Kroos. Su regreso en primavera de 2024 llenó el doble pivó y relegó a Goretzka al papel de espectador. Nagelsmann prefirió el ritmo pausado de Kroos y la visión de Gündoğan. Goretzka, más físico y vertical, no encajaba como alternativa. Se quedó en casa, se enfadó en voz baja y se guardó la rabia para el gimnasio.

La jubilación de Kroos tras la Euro dejó hueco. El técnico necesitó dos amistosos —y dos derrotas— para asumir que la selección había perdido músculo sin recuperar magia. Entonces apareció Goretzka, contrato caducado en Múnich y sin miedo al error. Desde marzo de 2025 no se ha perdido un partido: diez encuentros, una asistencia, 747 minutos. Los números no deslumbran, pero devuelven la presencia que faltaba.

El cambio de rol en el bayern que convenció a nagelsmann

El cambio de rol en el bayern que convenció a nagelsmann

Vincent Kompany lo relegó a la banda en los partes grandes: suplente contra Madrid, Atlético y Leverkusen. Aceptó el banquillo sin protestar, algo que el seleccionador valora más que cualquier estadística. «Ha entendido que su rol cambia y no ha declarado la guerra al club», confesó Nagelsmann en Stuttgart. Esa madurez, sumada a la salida anunciada del Bayern, le convierte en jugador de utilidad: sin ego que alimentar y con la ilusión de un último gran torneo.

El dato que despeja dudas: en los 11 partidos de preparación rumbo a la Copa del Mundo, Alemania ganó ocho y sólo encajó gol en tres. Con Goretzka en el campo, la selección encadena 270 minutos sin recibir. No es coincidencia: corre 11,3 km por partido y gana el 64 % de los duelos. Kroos daba pausa; Goretzka da empuje. Nagelsmann ya no quiere elegir: necesita ambos perfiles y, esta vez, el de Goretzka no está en la lista de espera.

El mediocampista cumplirá 32 años en pleno torneo. Será su tercer Mundial y, probablemente, el último. No ganó ninguno, pero ahora tiene la posibilidad de dejar la selección por la puerta grande. La historia no siempre premia al más talentoso; a veces recompensa al que supo esperar. Goretzka esperó 486 días. El reloj ya corre a su favor.