Chaibi explota en 42 segundos y silencia dudas: la joya que frankfurt tenía escondida

Farès Chaibi no pidió permiso. Se plantó en el césped, respiró una vez y partió la cadera para dejar a tres defensores del SC Freiburg viendo estrellas. Gol y asistencia en un cuarto de hora: el argelino firmó su mejor currículum en menos tiempo que el anuncio de una cerveza.

El 'hidden champion' que ya nadie puede ignorar

Los números le dan la razón: 2 goles y 8 pases de gol lo convierten, junto a Can Uzun, en el máximo realizador de la Eintracht. Solo Olise, Díaz y Ryensen le superan en asistencias en toda la Bundesliga. Pero hasta el domingo su nombre no aparecía en titulares. Motivo: 7 titularidades en 18 partidos. Chaibi ha jugado 1.134 minutos esta temporada, menos de la mitad que Götze (2.380) y apenas 200 más que el joven Bahoya. Aun así, cada 90 minutos genera 0,95 goles. Eficiencia pura.

El cambio de Chaibi fue el minuto 63. El 1-0 llegó en el 64. El 2-0, con su vaselina letal a Bahoya, en el 77. «He entrenado para esto», dijo después, sin alzar la voz. En el vestuario nadie se sorprendió. «Tiene una confianza interna que no se lee en la cara», cuenta un miembro del cuerpo técnico. Riera, sin embargo, se negó a inflarle el ego: «El que entra coge el caramelo porque otros han masticado antes». Realismo español. Pero el dato es que sin Chaibi el partido se muere en tablas.

El mensaje que le llegó al argelino en el banquillo

El mensaje que le llegó al argelino en el banquillo

En la banda, Riera le susurró: «Busca la espalda de Günter y conecta con Bahoya». Chaibi asintió, pero en su cabeza ya tenía otro guion: recorte interior, disparo cruzado. Lo ejecutó al segundo toque. El gol sirvió para que Frankfurt sumara su tercera victoria consecutiva y se metiera de lleno en la pelea por la Conference League. El club ya negocia renovarle hasta 2029: la cláusula de 15 millones empieza a parecer barata.

La prensa francesa lo vincula con Lyon; la italiana con la Fiorentina. Pero Chaibi se frota las manos en el gimnasio de la Eintracht. «Quiero ser titular cada fin de semana, no un fenómeno de YouTube», zanjó antes de subirse al bus. El mensaje es claro: el 'hidden champion' ya no quiere esconderse. Frankfurt tiene tres semanas para demostrarle que tampoco quiere esconderlo.