Barça plantea un triple golpe en el mercado: remiro pondría a garcía en la diana

El verano en Can Barça huele a cambio de guardia. Mientras el Camp Nou ultima su regreso, Deco ya prepara una revolución silenciosa que podría dejar a Joan García mirando al techo del vestuario. Alex Remiro, portero de La Real y con la selección española a la vuelta de la esquina, suena con fuerza. La directiva confía en cerrar la operación por menos de 15 millones, la cláusula que maneja el guardameta guipuzcoano.

El plan de tres bandas de hansi flick

El técnico alemán ha dibujado sobre la pizarra un esquema que empieza por el área. Ter Stegen, aún lesionado, podría salir por la puerta de atrás a pesar de su contrato hasta 2028. Szczesny, que llegó para tapar el agujero, solo ha vestido de corto diez veces y el club puede rescindirle unilateralmente en junio. Con ambos veteranos en la cuerda floja, García se ha erigido en titular indiscutible, pero su estadía podría ser más corta de lo previsto.

La lógica del fútbol moderno dicta que ningún fichaje de 25 millones acepte el banquillo sin discusión. Remiro, con 238 partidos en Primera y experiencia europea, no llegaría a Barcelona para hacer turismo. El mensaje interno es claro: competencia real, sin red. García, pese a su actuación salvadora ante el Rayo, sabe que la titularidad se negocia cada fin de semana.

Delante, la lista de la compra crece

Delante, la lista de la compra crece

Mientras el balón rueda, el departamento de scouting ya apunta nombres. Un delantero centro para suceder a Lewandowski, cuyo contrato expira y el cuerpo técnico detecta desgaste físico. Un central zurdo para equilibrar la zaga, castigada por lesiones desde el inicio de curso. Y, en la banda, la incógnita Rashford: el inglés agrada, pero su ficha alta y la falta de gol en préstamo obligan a negociar una opción de compra revisada a la baja.

El presidente Laporta convocará a su junta a finales de mes. El orden del día: salidas exprés y entradas low cost. Vender antes del 30 de junio es la clave para cuadrar el fair play. De ahí que el interés por Remiro se circunscriba a una operación asequible: 15 millones es el techo, pero el club confía en rebajarlo con primas ligadas a partidos y títulos.

El guion ya está escrito: si García falla, Remiro acecha. Si el catalán responde, tendrá un rival de selección en el mismo vestuario. En el Barça del futuro inmediato, nadie regala su puesto. Ni siquiera el héroe del último partido.