Alexandra popp rompe con wolfsburg y firma con el bvb: «mi corazón siempre latió aquí»

Alexandra Popp ha dicho basta. Tras 14 años y 22 títulos con el VfL Wolfsburg, la capitana más ganadora de la historia del club verde se baja del tren de la élite y aterriza en la Regionalliga West. El destino: Borussia Dortmund, su equipo de la infancia, el escudo que tatuó en el alma antes que en la piel. El contrato: hasta 2029. La frase que lo resume: «No quería arrepentirme de no haber vestido esta camiseta».

Desde el wohnzimmer de witten al césped de 80 000

Nació a ocho minutos en coche del Signal-Iduna-Park y se crió con la banda sonora de los cuernos del Sudtribüne. El sábado, antes del Augsburg-BVB, pisó el césped con la aurora de los focos y la ovación que solo se da a los propios. Norbert Dickel la presentó como «la vecina que vuelve a casa». Ella devolvió la gentileza con una ola que recorrió los 25 000 de la grada sur y se convertió en trending topic antes que el balón rodara.

La operación se fraguó en silencio durante la última ventana invernal. Ralf Kellermann, ex director deportivo de Wolfsburg y artífice de la era dorada de las lobas, ya había firmado por el BVB en diciembre; su llegada abrió la puerta a la conversación. «Cuando Ralf me llamó, no lo dudé ni un segundo», confiesa Popp. La cifra habla por sí sola: 350 partidos oficiales con el VfL, 113 goles, dos Champions, siete Bundesligas y once Copas. Nadie en Niedersachsen ha alzado tantos trofeos con el brazalete.

¿Por qué aceptar una categoría inferior a sus 35 años?

¿Por qué aceptar una categoría inferior a sus 35 años?

La respuesta está en la rodilla derecha, intervenida dos veces en 18 meses, y en el reloj que ya marca los 181 internacionales. «Escucho a mi cuerpo, pero también a mi corazón», dice sin pausa. Dortmund necesita un líder para el asalto a la Bundesliga; ella necesita sentirse imprescindible otra vez. El proyecto incluye fichajes exprés este verano y un presupuesto que se duplicará si el BVB asciende. El contrato incluye una cláusula de renovación automática si logran el salto.

Carsten Cramer, CEO del club, no esconde la ambición: «Alex no viene a despedirse; viene a arrastrar al equipo hacia arriba». La prueba está en la tabla: Dortmund es segundo, a tres puntos del Köln II, y suma 11 goles en los últimos cuatro partidos. Con Popp en el área, la media puede dispararse.

El adiós de Wolfsburg fue tan discreto como protocolario: un vídeo de dos minutos en Instagram, lágrimas contenidas y un «Danke, VfL» que ya tiene más de 1,2 millones de reproducciones. Las compañeras le regalaron una bufanda verde que llevó al anuncio del BVB. Doble mochila, dole historia.

El viernes se entrena por primera vez en Brackel. La afición ya ha agotado los 3 000 abonos femeninos y la tienda oficial vende la nueva camiseta con el 11 y el apellido antes que llegue julio. Alexandra Popp no quiere epílogo; quiere un último capítulo con banda sonora de 80 000 gargantas. El fútbol a veces da la vuelta al mundo para regalarte el balón en la puerta de tu casa. Ella ha vuelto para meterlo.”