Alba berlin remonta 19 abajo y destroza a rostock en un final de infarto

La noche del viernes en el Mercedes-Benz Arena olía a catástrofe: 39-56 al descanso, 7.749 berlineses en silencio y un equipo que parecía arrastrar todavía el cansancio de la paliza europea contra el AEK Atenas. Dos días después del ridículo continental, Alba Berlin tocó fondo, se revolvió y devoró a Rostock 89-85 en un final que obligó a los espectadores a morderse las uñas hasta el hueso.

Del 32-51 al 79-79 en ocho minutos de furia

Lo que nadie cuenta es que el parcial de la vergüenza llegó con 7:32 por jugarse en el tercer cuarto. Entonces, Malte Delow —que acabó con 27 puntos y un 6/8 desde el 6,75— clavó un triple que despertó a los suyos. El parcial fue 26-11 en apenas ocho minutos: presión a toda cancha, dos antideportivas de Rostock y Norris Agbakoko volcando la pintura (18 tantos y 9 rebotes). El 79-79 a falta de 3:58 fue la foto del milagro.

La cifra habla por sí sola: 50 puntos en la segunda mitad tras 39 en la primera. Alba pasó de tirar un triste 38 % en tiros de campo al 63 % tras el descanso. Rostock, que había enchufado siete triples en los primeros 20 minutos, solo añadió dos más en todo el segundo tiempo. La defensa 2-3 de Aíto García Reneses encontró grieta y la grieta se convirtió en precipicio para los de la costa báltica.

El instante en que berlin tocó el cielo

El instante en que berlin tocó el cielo

96 segundos por jugar, 83-83 y balón para los visitantes. Entonces, Luke Sikma robó, corrió la pista como un ala y puso el 85-83 que obligó a Rostock a jugar el foul-game. Dos tiros libres de Delow y un último error desde la esquina de Jalen Tate sentenciaron la noche. El marcador electrónico reflejó 89-85 y el alarido de 7.749 gargantas rompió el techo del pabellón. Alba sigue segundo, a dos victorias del Bayern, y envía un aviso a la liga: cuando toca fondo, también sabe nadar.

El mensaje es claro: nadie regala nada en la Bundesliga, pero si te relajas contra el campeón, te devora. Rostock lo aprendió en sus propias carnes. Y Berlin, por una noche, dejó de ser el equipo europeo avergonzado para convertirse en el club que escribió la remontada del curso. La temporada sigue viva, y la capital ya huele a play-off.