Sainz remontó hasta el límite: williams promete un coche nuevo en miami

Carlos Sainz se jugó la vida en Suzuka, pasó del 16º al límite de los puntos y aún así el FW46 se quedó sin respiración. El español rozó el milagro, pero el techo del coche es el techo de 2024: una burbuja de carbono que no rinde a alta carga de combustible. Lo que pudo ser un 8º acabó en 11º, a 3,8 segundos del décimo. La estadística es cruel y la realidad, más: Williams suma cero puntos en tres grandes premios.

James Vowles, jefe de equipo, admite la bronca interna: «Necesitamos cinco semanas de trabajo infernales». El plan original era estrenar el paquete de Australia, pero fallaron los tiempos de producción y el túnel de viento dio luz roja. Ahora el ingeniero británico aprieta a su gente: «Volveremos a Miami con un monoplaza que debería haber corrido ya». Traducción: alerón delantero nuevo, fondo plano revisado y un diffusor que por fin genere carga en las curvas rápidas. Si no suman, la temporada se les escapa antes de junio.

El incidente bearman enciende las alarmas de la gpda

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La jornada tuvo un susto mayúsculo: Ollie Bearman impactó contra los muros del esses a 250 km/h y salió cojeando. Sainz, uno de los directores de la asociación de pilotos, llamó a la FIA esa misma noche: «Con el boost de 50 km/h los diferenciales de velocidad se vuelven balas». La respuesta fue inmediata: desde Miami se limitará el uso del overtake en zonas de alta velocidad y se obligará a una degradación más rápida del KERS para evlar salidas de pista con récord de G.

Alex Albon, compañero de box, sirvió de conejillo de indias: completó 42 vueltas con un alerón posterior experimental y datos que ya están en las estanterías de Grove. «El coche se portó como un libro abierto: sabemos dónde perdemos 0,35 s en la chicana y 0,28 s en 130R», confesó el tailandés. Su trabajo de laboratorio puede valer un salto de tres décimas si el viento sopla a favor en Florida.

El mensaje es claro: Williams juega sus últimas fichas antes de que el coste de desarrollo les coma el presupuesto. Sainz, sin embargo, no se desespera: «Prefiero un coche malo que me dé datos que un coche bueno que me mienta». La frase corre por el paddock como un mantra. Si en Miami no hay puntos, la temporada pasa de promesa a epílogo. Y el reloj ya marca cinco semanas de infarto.