Romulo silencia el volkspark y frena la crisis del rb leipzig

El brasileño entró al césped con la camiseta pegada al pecho por la tensión y salió con ella en la mano, ondeando como una bandera. Su golpe de timón evitó que el RB Leipzig se hundiera en un pozo de tres jornadas sin ganar y dejó al Hamburger SV helado en su propio estadio: 2-1 para los de Marco Rose, justo cuando el reloj apuntaba a la crisis.

Un penalti que valía medio año

El partido se inclinó en la 62' cuando Romulo, poco antes asistidor del 2-1, plantó el balón en el punto de penalti tras una mano de Muheim. Su disparo, flojo y centrado, se topó con la palma extendida de Heuer Fernandes. El guardameta se convirtió en héroe local por unos minutos; el meta que había encajado siete goles en los últimos dos partidos y que, de repente, parecía tocar la clasificación europea con los guantes.

Pero la tanda fue un espejismo para el HSV. El rechace no encontró rematador y Leipzig respiró. Desde ese instante, el equipo de Rose pasó de aguantar a administrar. Diomande, otra vez desde la derecha, obligó a Fernandes a lucirse en el 78' y cerró la puerta al empate que el Volkspark llevaba mes sin conocer: siete partidos invicto en casa volaron por la chimenea del invierno hamburgués.

La tabla que no perdona

La tabla que no perdona

Con el triunfo, Leipzig trepa a los 42 puntos y se queda a dos de Stuttgart, que ganó antes al Wolfsburgo. El calendario le sonríe: las próximas tres jornadas incluyen a dos colistas. El HSV, por su parte, se estanca en la undécima plaza, a cuatro del play-out, y con la nariz pegada al cristal de la zona caliente. Ole Werner habló de "individual errors" en rueda de prensa, pero la estadística grita otra cosa: su equipo ha encajado al menos un gol en ocho de los últimos nueve partidos.

En el túnel de vestuarios, Romulo se sacó los botines y los dejó encima del carrito con la misma calma con la que ejecutó el gol del empate. Fuera, los ultras de Leipzig cantaban su nombre. Dentro, Marco Rose apretaba la mano de su ayudante: la crisis ha quedado en pausa, al menos hasta el próximo sábado. La Bundesliga no da respiro, pero esta noche en Hamburgo, el RB volvió a creer en la virtud de los tres puntos.