Nba plantea expansión millonaria: seattle y las vegas al acecho
La NBA se encamina hacia su mayor sacudida estructural desde 2004. Esta misma semana, los 30 propietarios votarán si abren la puerta a dos nuevas franquicias: Seattle y Las Vegas. El precio de entrada ronda los 10.000 millones de dólares por equipo, una cifra que convierte la simple idea de jugar en la liga en una operación de Estado.
La reunión que puede cambiar el mapa
Shams Charania adelanta que la votación interna está fijada para la próxima semana. Necesitan 23 manos alzadas de 30. El lobby interno ya trabaja: mercados grandes, ingresos frescos, nuevos derechos televisivos. El gancho es obvio: Seattle recupera a los SuperSonics 20 años después de su marcha a Oklahoma City; Las Vegas, por su parte, sumaría la cuarta gran liga profesional tras NHL, NFL y la próxima llegada de la MLB en 2028.
El reparto del pastel preocupa. Cada franquicia actual recibiría cerca de 670 millones solo por dejar entrar a los nuevos, pero después habrá que dividir los ingresos por 32, no por 30. La liga calcula que los mercados del Pacífico cubrirán la diferencia en menos de una década. El valor de los derechos locales de televisión en Seattle se ha triplicado desde 2008; Las Vegas, con 2,9 millones de turistas cada fin de semana, promete arenas llenas sin despegar.

Key arena lista y una ciudad que no olvida
Seattle no parte de cero. El Climate Pledge Arena, remodelado por 1.000 millones, ya alberga al Seattle Kraken de la NHL y conserva el aroma antiguo del lugar donde Gary Payton defendía a la par que pinchaba el ambiente. La ciudad nunca aceptó el traslado de los Sonics; los tribunales estatales incluso intentaron bloquear la mudanza. Ahora, la NBA parece dispuesta a enmendar su error.
Las Vegas, sin embargo, necesitará una nave nueva. Las apuestas apuntan al mismo terreno donde se levanta el T-Mobile Arena, hogar de los Golden Knights. La liga exige una sede propia, no compartida, y quiere control total sobre la venta de naming rights. La franquicia podría costar más que la de Seattle: el mercado es más pequeño, pero el poder adquisitivo del público turista compensa.

El calendario apremia
Si la votación de esta semana sale adelante, llegará otra a finales de año para ratificar la expansión. Las nuevas franquicias arrancarían en la temporada 2028-29, lo que da cuatro años para construir plantillas desde cero, negociar derechos locales y cerrar alianzas de apuestas deportivas, el gran filón que la NBA quiere explotar al máximo en Nevada.
El silencio de Adam Silver es estratégico: no quiere que el foco se desvíe de los playoffs actuales. Pero dentro del bunker ya circula un documento interno que proyecta un incremento del 18 % en los ingresos globales si se alcanzan los 32 equipos. La burbuja del baloncesto, lejos de estallar, se hincha más.
La última expansión fue en 2004 con los Charlotte Bobcats. Desde entonces, el valor medio de una franquicia se ha multiplicado por diez. Seattle y Las Vegas no piden entrar; la NBA necesita que entren. El plazo vence en siete días. El baloncesto, como siempre, decide sobre la marcha.
