Málaga llora a javito: el capitán del fútbol amateur que se fue a 33 años

Una moto, un golpe seco, un silencio que estalla en los vestuarios del sur. Javier Gallardo García, el Javito que animaba cada rincón de los campos de Málaga, murió este martes a los 33 años cuando su scooter chocó contra un coche en la avenida de la capital que él recorría cada mañana para entrenar.

La noticia corrió por WhatsApp antes que por los telediarios. Totalán Atlético, su club desde los 17, canceló de inmediato la sesión de esa tarde. Nadie quería tocar el balón. El entrenador, Manolo Reina, rompió a llorar delante de la puerta: «Venía por la oposición, venía ilusionado; nos deja sin su abrazo previo al saque de salida».

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Hace apenas tres semanas, Javito colgó en Instagram la foto de la calificación: «Agente de la Policía Local de Ojén». Había estudiado entre entrenamientos y partidos, con las tácticas dibujadas en la misma libreta donde apuntaba el código penal. Compañeros del cuerpo recuerdan que el día de la prueba física llegó con la tobillera del último esguince y aún así bajó de 12 minutos en el 2.400. «Deportista hasta en la sala de máquinas», dice su instructor, Raúl Sánchez.

El alcalde de Ojén ha decretado un minuto de silencio este sábado antes del pleno. El acto será en la plaza del Ayuntamiento, a escasos metros del campo de fútbol donde Javito debutó con 7 años en las escuelas del CD Ojén. Allí, su primer entrenador guarda la camiseta nº 8 que le regaló cuando ascendió a infantiles: «La quería devolver firmada la semana que viene, ya como policía».

Totalán jugará el domingo con brazalete negro. El rival, Atlético Lagunillas, ha pedido aplazar el partido; la federación ha concedido un día más para que los jugadores despidan a su capitán. En el campo de El Palo se hará un pasillo honor con las camisetas de todos los equipos del grupo, y después lanzarán 33 balones al aire, uno por cada año de vida.

El club ha abierto un libro de firmas que ya suma 1.200 mensajes. Entre ellos destaca el de su portero, Isma Gil: «No pararás ni un balón más, pero cada vez que ataje pensaré en tu grito de