Lukaku rebota a nápoles: se queda en bélgica y el club le apunta con sanción

Romelu Lukaku ha encendido la mecha. El belga no regresó ayer a la ciudad deportiva del Nápoles, desoyó el ultimátum que le vencía al mediodía y ahora el club estudia abrirle un expediente disciplinario que puede acabar en multa, suspensión de sueldo o incluso en la puerta de salida.

Lo que nadie cuenta es que la grieta se abrió hace diez días, cuando el delantero decidió pasar la semana de parón de selecciones en Amberes para que los médicos de la federación belga le revisaran una inflamación en el psoas. Allí le confirmaron lo que ya barruntaba: a sus 32 años y tras la fractura de fémur del pasado agosto, la carga de partidos le está pasando factura. Lukaku telefoneó a Nápoles y pidió permiso para iniciar la fase de readaptación en la Wilrijkse Tennis Club, su gimnasio de la infancia. La respuesta fue un «no» rotundo.

El club aprieta y el jugador aprieta más

El club aprieta y el jugador aprieta más

Desde Castel Volturno le recordaron que el contrato lo obliga a someterse a los protocolos médicos del club. Lukaku replicó que prefiere «rodar en casa» y que está dispuesto a saltar al campo «cuando el cuerpo lo aguante». El viernes le llegó el aviso: si no reaparecía el martes a las 12:00, habría consecuencias. Las 12:00 pasaron y el belga siguió en Bruselas. El Nápoles emitió un comunicado escueto: «El jugador no se ha presentado. Valoraremos medidas disciplinarias.»

La cifra habla por sí sola: desde su regreso el 27 de enero solo ha disputado 67 minutos repartidos en siete entradas de cambio. El club ya le ha impuesto una multa económica, pero eso es solo el aperitivo. En los próximos días puede venir la suspensión temporal del sueldo o la exclusión del grupo. Y ahí entra el dato clave: el contrato de Lukaku expira en junio de 2027 y su ficha, por ahora, no entra en los planes de la próxima temporada.

El entorno del jugador asegura que no busca conflicto, solo «escuchar a su cuerpo». Pero en el vestuario hay quien recuerda que el belga ya forzó su salida de Chelsea y de Roma. Si la situación se enquista, el Nápoles podría abrirle una vía de salida ya este verano, aunque eso implicaría asumir una pérdida millonaria. Por ahora, Lukaku sigue en Amberes y el reloj sigue corriendo en contra suya.