Kalimuendo rescata a la eintracht del aburrimiento y enciende la pelea europea

El francés clavó un golpe de tijera en el minuto 53, despertó a 48.000 espectadores dormidos y, de paso, mantuvo al equipo en la zona de Conference League. Fue el único destello de una noche gris en Frankfurt.

Un solitario rayo en la noche del deutsche bank park

Mientras la grada tarareaba el reloj, Arnaud Kalimuendo olió sangre. Robin Koch cabeceó un centro, el balón quedó colgado entre defensas y delanteros, y el francés, sin pensar, se tiró al césped. El resultado: un remate de tijera que dejó a Kevin Müller mirando las estrellas y a Jan Schöppner agarrado a su camiseta como quien se aferra a la barandilla de un barco en plena tormenta. 1-0, partido roto, tabla salvada.

Desde que aterrizó en enero, Kalimuendo suma cuatro goles y una asistencia en once partidos. Tres de sus tantos han abierto el marcador: contra Bremen, Hoffenheim y ahora Heidenheim. El galo no solo mete; mete cuando más falta hace. «Es un depredador. No necesita diez ocasiones, solo una», dice Nnamdi Collins, su compañero en la zaga.

27 Millones de euros pendiendo de un hilo

27 Millones de euros pendiendo de un hilo

La cláusula de compra fijada por Nottingham Forest asusta: 27 kilos. Para la Eintracht, cifra de vertigo. La única válvula de escape visible es la venta de Nathaniel Brown, lateral izquierdo que ya cuela en los cuadernos del Liverpool y del PSG. Su precio ronda los 60 millones. Venderlo financiaría la permanencia de Kalimuendo y dejaría colchón para un refuerzo más. Pero eso es música de verano; ahora toca sudar la gota gorda.

El equipo ocupa el séptimo puesto, cuatro puntos por delante de Freiburg. Si Stuttgart, Bayern o Leverkusen ganan la Copa y se clasifican por liga, la plaza de Conference League bajará al séptimo. La cuenta atrás comienza: siete jornadas, dos lesionados clave (Can Uzun y Younes Ebnoutalib) a la espera del alta y un delantero que, de momento, carga con todo el peso del gol.

La afición ya lo ha bautizado: Kalibomba. Cuando el partido se enquista, la hinchada canta su nombre. No pide hat-tricks; le basta con que aparezca una vez. Contra Heidenheim, una vez fue suficiente. La Europa League respira a tres puntos y Kalimuendo, por ahora, es el único que tiene el mapa.