Chávez regala a leipzig en el 92' y augsburg se quema a sí misma

Arthur Chávez no tocó el balón para marcar, pero marcó. Su pecho fue el último obstáculo que el esférico encontró antes de colarse en la portería de Finn Dahmen cuando el reloj ya pasaba de los 91'. Leipzig gritó. Augsburg se desplomó. El 2-1 final, tras un partido que parecía destinado al empate, deja a los de Marco Rose a un punto del cuarto puesto y a los de Jess Thorup con el sabor amargo de una derrota que se inventaron solos.

Castigo tardío tras una segunda mitad de locura

El primer tiempo fue un monólogo rojo. Nusa bailó por la banda, Baumgartner probó desde la frontal, pero el balón no quiso entrar. Fue Augsburg, en su primera aproximación, quien se adelantó. Fellhauer, solo, tras una contra letal, batió a Vandevoordt y el Red Bull Arena se quedó en silencio. La tónica no cambió tras el descanso: Leipzig salió a por el empate y lo encontró en los pies de Diomande, que ganó la espalda a Schlotterbeck y definió con la frialdad de un veterano.

Entonces el partido se desató. Ribeiro, en un contraataque fulminante, plantó a Vandevoordt, pero su disparo besó el palo. Lukeba, de cabeza, también encontró la madera. Dahmen se convirtió en muro: paró, aguantó, gritó. Parecía que el empate aguantaría. hasta que no aguantó.

¿Qué significa este golpe para ambos equipos?

¿Qué significa este golpe para ambos equipos?

Para Leipzig, oxígeno puro. El cuarto puesto es ahora una quimera tangible: Stuttgart, su próximo rival, tiene el mismo número de puntos y el enfrentamiento directo puede ser la antesala de la Champions. Para Augsburg, la caída duele porque llegó cuando el vuelo parecía consolidado. Tres victorias seguidas habían alimentado el sueño europeo; esta derrota, en cambio, recuerda que la Bundesliga castiga los errores más mínimos.

El calendario no da tregua: Augsburg visita Dortmund el sábado, Leipzig se mide a Stuttgart el domingo. Quedan nueve jornadas. Cada punto huele a sudor y a nervios. Y Chávez, por ahora, es el nombre que Augsburg quiere olvidar y Leipzig recitará durante semanas.