Cádiz rutscht ab: 0-3 gegen málaga und fünfte heim-klatsche in serie
El Cádiz no solo perdió el domingo, se hundió. El 0-3 contra el Málaga no es una simple derrota: es el capítulo más oscuro de una saga que ya se alarga cinco jornadas en el estadio JP Financial. Nunca antes el cadismo había encadenado cinco tropiezos consecutivos en su propia casa. La peor racha de la historia se consumó ante su eterno rival andaluz y deja al equipo a siete puntos del descenso en LaLiga Hypermotion.
La grada lleva 78 días sin cantar un gol
La última vez que el Cádiz ganó en casa fue el 9 de enero: 3-2 al Sporting de Gijón. Desde entonces han pasado 78 días, cinco derrotas y un silencio que ya duele. Granada (1-2), Almería (1-2), Real Sociedad B (0-2), Zaragoza (0-1) y ahora Málaga (0-3) han ido apagando la llama del Ramón de Carranza, hoy JP Financial. El gol se ha convertido en oro marrón: solo dos tantos a favor en todo ese tramo.
Sergio González, que relevó a Gaizka Garitano tras la debacle ante el Zaragoza, debutó con el pie derecho: la misma zapatilla que ya usó el equipo para apuntalarse en la tabla. El Málaga, por contra, salió del túnel como si jugara en La Rosaleda: presión alta, transiciones vertiginosas y un 0-3 que refleja la realidad de dos proyectos que van en direcciones opuestas.

Los fantasmas de 1989-90 y 2005-06 se quedan cortos
Hasta ahora el récord de penurias locales era de cuatro caídas seguidas. Ocurrió en Primera 1989-90: Atlético (0-1), Valencia (0-2), Real Madrid (0-3) y Sevilla (0-4). También en 2005-06: Mallorca (1-2), Valencia (0-1), Zaragoza (1-2) y Barcelona (1-3). En ambas ocasiones el Cádiz logró frenar la sangría en el quirófano del estadio. Esta vez no hubo reacción, solo confirmación de que el equipo atraviesa su crisis doméstica más profunda.
La próxima cita en casa será ante el Burgos dentro de diez días. Ocho partidos restan. Si la dinámica no cambia, el descenso dejará de ser una losa estadística para convertirse en un destino. El vestuario lo sabe: en los pasillos del JP Financial ya se respira la tensión de quien toca fondo y aún no ha encontrado el fondo.
