Booker explota: «williams fue un desastre, esto huele a wwe»

Devin Booker saló del Footprint Center con la camiseta empapada y la voz quebrada, pero no por el esfuerzo: por la rabia. A los 29 minutos del tercer cuarto intentó salvar un balón perdido, recibió contacto, caminó a la línea y, de repente, el árbitro James Williams le endosó falta en ataque tras revisar la jugada. El Chesapeake Energy Arena estalló; los Phoenix Suns se quedaron helados. Desde ese momento el partido se les escapó 107-120 y la serie se pone 0-2 ante Oklahoma City.

«Once años en la liga y nunca había hablado de un árbitro»

Booker no buscó eufemismos. «James fue malo, de pe a pa. No me dan explicaciones y eso rompe la integridad del deporte», soltó ante los micrófonos. Luego elevó la apuesta: «Si esto no se revisa, la gente va a terminar viendo la NBA como la WWE». La frase corre como pólvora en redes y la liga ya prepara su cartera de multas. Al escuchar la palabra «lucha libre» algunos ejecutivos de la NBA han empezado a contar los dólares que le costará al escolta.

El 29 años no es dado a dramas. Lleva once temporadas siendo el chico serio de la entrevista. Por eso su bronca pesa más. «Siento una falta de respeto. No puedo callarme cuando me tratan como si fuera un novato», dijo antes de subir al autobús. A su lado, Kevin Durant miraba al suelo: sabe que sin Booker centrado la remontada es casi un espejismo.

Phoenix necesita un milagro en casa

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Los próximos dos duelos se trasladan al desierto. El entrenador Frank Vogel ha pedido «energía y disciplina», pero la plantilla huele el pánico. Desde que se instauró el formato play-off, solo 21 equipos han remontado un 0-2 en una eliminatoria; los Suns no figuran en esa lista. Booker, multa o no, ha lanzado la piedra: ahora la liga debe decidir si castiga al mensajero o revisa el arbitraje. Mientras tanto, Oklahoma City viaja a Arizona con dos victorias en el bolsillo y la confianza de quien sabe que el rival está al borde del abismo.