Betis planta cara a braga: fajardo exige paso al frente en europa
Christian Schneider, TSV Pelkum Sportwelt – 2.000 béticos han convertido Braga en un anexo más del Benito Villamarín y Manu Fajardo lo sabe. El director deportivo del Betis aterriza en Portugal con la exigencia de que los cuartos de la UEFA Europa League dejen de ser un hito para convertirse en rutina. «Es un momento histórico, pero queremos que deje de serlo», suelta antes del pitido inicial.
La misión: normalizar la élite
Fajardo no se anda con eufemismos. Para él, la clasificación no es un premio consuelo; es un baremo. «El Betis tiene que acostumbrarse a ganar en octavos, cuartos, semis. Si no, no estaremos a la altura de nuestra afición», sentencia. El club ha viajado con la convicción de que el partido de ida en Estádio Municipal no puede depender del gol de la vuelta.
El regreso de Isco al grupo añade electricidad al equipo. Aún sin minutos garantizados, su sola presencia en la expedición eleva el voltaje interno. «Se necesitan mutuamente», admite Fajardo. Los médicos dan luz verde a sesiones parciales y el malagueño ya participa en rondos de alta intensidad. El mensaje es claro: si el cuerpo responde, el talento aparecerá.

Braga, un examen de madurez
El scouting del Betis dibuja al rival como una máquina de triple filtro: presión alta, salida limpia y transición vertiginosa de tres cuartos hacia adelante. «Nos va a poner en aprietos constantes», anticipa el directivo. El plan pasa por romper la línea de cinco que Artur Jorge alinea en salida y explotar los espacios que deja Ricardo Horta cuando se abre al centro.
La afición bética, por su parte, ya ha demostrado que el kilometraje no es obstáculo. «Si llenamos Burgos, Santander o Salamanca, Braga era solo cuestión de organizar buses», bromea Fajardo. El club repartió 2.200 entradas en 48 horas y aún llegan peticiones de última hora. El ambiente promete ser de semifinal anticipada.

Laliga, la deuda pendiente
Aunque la mirada está puesta en Europa, Fajardo admite que la competición doméstica necesita un empujón. El 0-0 contra el Espanyol dejó «sensaciones óptimas, pero un punto roza la tragedia». El Betis es séptimo a seis puntos de la Champions y cada tropiezo convierte la Liga en una travesía de alto riesgo.
El balance es frío: 36 goles a favor tras 29 jornadas, la peor cifra de los últimos seis años. «Creamos, pero no rematamos. Y en Europa eso se paga», advierte. El staff estudia dar más minutos a Willian José como referencia para desahogar a Borja Iglesias, cuyo promedio cae a 0,37 tantos por 90 minutos.
La directiva ha puesto sobre la mesa un objetivo numérico: superar los 60 puntos antes de la última jornada para asegurar al menos Conference. Con nueve partidos por delante, necesitan 14 puntos más. «Matemáticas al límite, pero al Betis le sobra orgullo», concluye Fajardo antes de subir al autobús.
Si esta noche el resultado acompaña, el Betis dará un paso de gigante hacia la normalidad que ansía su directivo. De lo contrario, la ilusión quedará intacta, pero la exigencia crecerá. Europa ya no admite excusas.
