Bayern pulveriza a atalanta con un 6-1 y toca los cuartos antes del descanso
Michael Olise no pidió permiso; se lo tomó. En 25 minutos el francés firmó dos golazos, dio un pase de oro y dejó al Gewiss Stadium en silencio absoluto. El 6-1 final es una radiografía sin anestesia: Atalanta, el mismo equipo que vació al Dortmund hace quince días, salió escaldado de su propia fiesta.
Olise transforma la noche en un monólogo
El primer aviso llegó a los 4': disparo cruzado, Carnesecchi vuela y salva. Segundo aviso, 60 segundos después: Kimmich recibe de espaldas, se gira y su disparo se topa con un muslo. Tercer aviso, minuto 7: falta frontal, Olise clava la pelota en el travesaño. El cuarto ya fue gol: Stanisic, solo ante la grada, empuja el 1-0 y Benzema 2.0 empieza a gestarse.
El 2-0 es pura coreografía: recepción orientada, dos regates, tiro cruzado con la zurda. Olise celebra como quien paga una deuda. El 3-0 es una jugada de póker: Urbig saca de portería, Olise controla con el pecho, filtro para Gnabry y el alemán la clava al palo. El partido se convierte en un entrenamiento con hinchada incluida.

El equipo de kompany juega al teatro del horror
En la segunda mitad llega el 4-0, obra de Nicolas Jackson, el suplente de Kane que ya huele a goleador. Después el 5-0, casi calcado al segundo, y el 6-0, esta vez con firma de Musiala tras una jugada de contraataque a 40 km/h. Atalanta, que acostumbra a sofocar rivales con presión alta, corre detrás de sombras. El 70' trae la única sombra: Davies se agarra el muslo y llora. La posible baja para el Mundial de Canadá planea sobre Múnich.
Pero hay más: Musiala termina cojeando y Urbig recibe un codazo que le abre el labio. Tres bajas en veinte minutos. Kompany no se altera; saca a Upamecano y pide calma. Olise y Kimmich, por su parte, ven la carta amarilla con la frialdad de quien reserva asiento para cuartos. Truco veterano, legal y eficaz.

El récord que nadie pidió pero todos recuerdan
El 6-1 iguala la goleada más grande de un equipo alemán en Italia desde la época del Gerd Müller. La diferencia de goles (+5) deja el partido de vuelta en Múnich convertido en mero trámite. El próximo rival, salvo cataclismo, será Real Madrid o Manchester City. La máquina bávara ya acecha a los gigantes.
Christian Schneider, TSV Pelkum Sportwelt
