Alois schwartz aterriza en münster para salvar a preußen del descenso
Alois Schwartz ya tiene nueva misión: salvar a Preußen Münster del descenso con solo siete jornadas por delante. El club de la 2. Bundesliga ha anunciado esta tarde su fichaje tras la destitución de Alexander Ende, en una jugada de desesperación que busca oxígeno inmediato.
El hombre de los milagros aterriza en el hünenborg
Schwartz llega con la etiqueta de especialista en crisis. El técnico de 58 años ha pasado por Nürnberg, Karlsruhe, Sandhausen y Rostock, acumulando 222 partidos en la segunda división. Su último trabajo, en Saarbrücken, lo dejó en enero tras encadenar cuatro jornadas sin perder que sacaron al equipo del pozo. Ahora, repite la receta en Münster.
El club lo ha oficializado con un contrato hasta junio, con opción de ampliar si logra la permanencia. Ole Kittner, director deportivo, ha sido claro: «Necesitamos a alguien que sepa manejar la presión del descenso y que no se arrugue». Schwartz, por su parte, ya ha hablado con la plantilla: «Estoy convencido de que podemos dar la vuelta a esto. Hay calidad y hay carácter».

El vestuario, entre la desconfianza y la esperanza
El cambio de entrenador llega tras una racha de cinco derrotas en seis jornadas que ha hundido a Preußen en el último puesto, a dos puntos de la salvación. El interinato de Kiran Schulze Marmeling el fin de semana acabó con un empate agónico en Paderborn que, al menos, frenó la hemorragia. Ahora, Schwartz llega con Janis Hohenhövel como segundo y Schulze mantenido como puente con la cantera.
Lo que nadie cuenta es que el vestuario estaba partido: una mitad pidiendo cambios, la otra defendiendo a Ende. Schwartz ha citado a los capitanes esta misma noche. El mensaje: «Si no corremos los mismos kilómetros, no hay plan táctico que valga». La primera prueba: el sábado en casa contra Hannover, un rival directo.
La cifra habla por sí sola: Preußen ha encajado 14 goles en los últimos cuatro partidos. Schwartz, que debutó como entrenador en 2002 y ha salvado a cuatro equipos del descenso, sabe que aquí no hay margen para el error. «No vengo a inventar, vengo a ordenar», ha dicho a su llegada al Hünenborg. El tiempo corre. Y el orgullo de Münster también.