Alcaraz se tambalea: 16 victorias y ahora dos golpes en nueve días

Carlos Alcaraz se ha quedado sin aliento en Miami. El número uno del mundo, que arrancó el año con una racha de 16 triunfos consecutivos, acaba de encajar su segunda derrota en apenas nueve días tras caer 3-6, 7-5, 4-6 ante Sebastian Korda, un rival situado 35 puestos por debajo en el ranking.

Lo que parecía un simple escollo en el tercer round del Masters 1000 de Florida se convirtió en un aviso para navegantes. Korda, hijo de un ex campeón de Australia, firmó un partido de esos que se graban en la memoria: saques planos a 210 km/h, derechas paralelas que besaron la línea y una serenidad que desarmó al español en el momento crítico.

El gesto de korda cuando sacó para ganar

En la segunda manga, con 5-4 y saque, el estadounidense tuvo dos bolas de partido. Alcaraz las salvó, rompió a continuación y forzó el desempate que le dio vida. El grito de “¡vamos!” resonó hasta la última fila del Hard Rock Stadium, pero el alivio duró lo que tarda una baraja en mezclarse. En el tercero, Korda volvió a apretar el acelerador y el murciano empezó a fallar golpes que hace un mes metía con los ojos cerrados.

La cifra habla por sí sola: Alcaraz ha perdido dos de sus últimos tres partidos tras sembrar miedo en Australia, Rioja y Indian Wells. La causa no es física —corrió cada pelota—, sino el nivel de exigencia que él mismo se ha impuesto. Cuando la muñeca no responde con la misma precisión, los rivoles dejan de ser winners y se convierten en invitaciones al contraataque.

La semifinal de indian wells ya avisó

La semifinal de indian wells ya avisó

Nueve días antes, Daniil Medvedev le había cortado la racha en el desierto californiano. Entonces se habló de un “pinchazo lógico” tras tanto éxito. Ahora, la pregunta se recrudece: ¿estamos ante un bache puntual o el circuito ha leído el manual para frenar al prodigio?

El entorno del jugador lo niega todo: “Carlos está bien, entrena como siempre”, repetía Juanjo Moreno, su preparador físico, mientras recogía raquetas en el túnel del estadio. Pero los números no mienten: en los dos últimos encuentros ha cedido cuatro veces su saque y ha terminado con 74 errores no forzados, 24 más que en su partido inaugural contra Joao Fonseca.

El calendario no da tregua. En dos semanas arranca la gira de tierra batida, su pista favorita, y con ella la defensa de casi 2.000 puntos entre Madrid, Roma y París. Si Alcaraz quiere conservar el número uno, tendrá que recomponer el rompecabezas rápido: el circuito ya ha visto que se le puede ganar y la confianza, una vez resquebrajada, se sella con victorias, no con declaraciones.

Mientras, Korda celebra su primera victoria ante un top-3 y se planta en octavos, donde espera otra joven sediento de gloria: Holger Rune. La lección de Miami es clara: en el tenis actual, la distancia entre el trono y la plaza de segunda fila es de un par de sets. Y Carlos Alcaraz acaba de recibir el segundo aviso.