Rompetregua en los surtidores: italia rebaja impuestos 20 días tras estallar la guerra en irán
En apenas veinte días el gasóleo ha saltó de 1,64 € a 2,03 € el litro. La reacción del gobierno italiano no se hizo esperar: un decreto-ley aprobado en una noche suprime los impuestos especiales sobre combustibles hasta el 7 de abril. El estallido del conflicto en Irán el 28 de febrero disparó el crudo y, con él, la factura de los conductores y el transporte.
El mecanismo del alivio fiscal
El texto, rubricado por el Consejo de Ministros el 18 de marzo, rebaja temporalmente el impuesto especial sobre gasolina y gasóleo, congelado en 672 milésimas por litro desde la reforma presupuestaria de diciembre. La medida beneficia a todos los usuarios, no solo a los sectores profesionales, y sustituye la tarjeta social ampliada que hasta ahora compensaba a rentas bajas.
El Ejecutivo también blindará los poderes de la autoridad antimonopolio, el llamado Sr. Precios, para intervenir sobre márgenes comerciales abusivos, y anuncia ayudas directas para el transporte de mercancías y la flota pesquera.

La escalada que nadie frenó
Los datos del Ministerio de Transición Ecológica lo cuentan sin ambages: en lo que va de año la gasolina subió un 10 % y el gasóleo casi un 24 %. La brecha se abrió cuando el crudo Brent superó los 95 dólares después de los bombardeos en el estrecho de Ormuz. El 5 de enero el surtidor marcó 1,655 € por litro de verde y 1,644 € por gasóleo; el 16 de marzo, 1,819 € y 2,033 €.
La subida del 8,78 % en una sola semana para el diésel —el 4,24 % para la gasolina— ha convertido cada llenado de depósito en un esprint al bolsillo: repostar 50 litros cuesta hoy 19,45 € más que a principios de año.
Con la rebaja fiscal, el gobierno calcula un ahorro de entre 12 y 14 céntimos por litro, lo que podría traducirse en 6-7 € menos por tanque medio. El efecto, sin embargo, dura lo que dure el decreto: 20 días. Pasado ese plazo, si el Brent no baja, los precios volverán a escalar. Y la bolsa de petróleo ya avisa: la prima de riesgo geopolítico no se disipa con impuestos, sino con diplomacia o con barriles extra. Italia ha comprado algo de oxígeno; el mercado, mientras tanto, sigue jugando con mechero en mano.
