Udoka explota tras la debacle: 'los árbitros fueron mullidos, pero nosotros más blandos todavía'

Ime Udoka no aguantó ni un segundo más. A los 47 minutos de haberse consumado otra humillación —Houston cayó 122-119 ante Chicago—, el coach desató la bilis contra los oficiales, contra sus jugadores y, de paso, contra la pizarra de la temporada que se le desmorona entre los dedos.

La noche empezó mal y terminó peor. En el primer cuarto los Rockets concedieron 41 puntos a unos Bulls muertos en la tabla (29-42). Nueve segundos antes del final, Udoka recibió su segundo técnico y el pasillo al vestuario. Entre medias, cuatro tiros libres por técnicas que Chicago clavó como puñales: cuatro clavos que valieron oro.

El flagrante que prendió la mecha

La chispa saltó cuando Amen Thompson fue castigado con un flagrante «suave» por un codazo que ni siquiera rasgó el aire. Udaka estalló, se llevó su primera técnica y encendió el interminable rosario de protestas. «Eso no era flagrante ni en un partido de verano», soltó después, la voz quebrada entre la ironía y la impotencia.

El segundo técnico llegó cuando Kevin Durant —sí, el mismo Durant que anotó 40 puntos y casi arrastra solo al equipo— fue señalado por una ofensiva que Udoka consideró inventada. Protestó, le mostraron la tarjeta, y expulsión. El Toyota Center se quedó mudo, los Bulls anotaron los tiros libres y Josh Giddey, Matas Buzelis y Jalen Smith enterraron triples consecutivos que liquidaron el marcador.

La cifra que quema: 12 derrotas contra perdedores

La cifra que quema: 12 derrotas contra perdedores

Houston, que llegó a soñar el top-4, es ahora sexto y agoniza. La derrota ante Chicago es la duodécima contra rivales con récord negativo, la mayor cifra para un equipo con balance positivo en toda la NBA, según ESPN. Traducción: cuando el rival huele a cadáver, los Rockets se tiran dentro de la tumba.

«No respetamos el partido ni al rival», sentenció Udoka sin anestesia. «Y cuando entras así, la liga te da una bofetada. Esta noche nos dieron dos».

El calendario no da tregua: este jueves toca en Minnesota, otro campo de playoffs. Si Houston vuelve a salir mullida, la caída puede ser libre, directa al play-in y, de ahí, al vacío total.

Udoka lo sabe. Por eso, antes de desaparecer por el túnel, dejó escapar una frase que sonó a epitafio: «Podemos quejarnos de los árbitros, pero el problema somos nosotros. Y hasta que no asumamos que somos blandos, esto no cambiará».