Struff destrona a bublik en parís: becker celebra su reedición épica
El Warsteiner vuelve a ser noticia en París. Jan-Lennard Struff repitió la hazaña de 2024 y derribó por segunda vez en Roland Garros al kazajoAlexander Bublik, décimo del mundo, con un 7-5, 6-7(6), 6-4 y 7-5 que sacudió la mañana francesa. A escasos metros, Boris Becker no se lo perdía: sonrió, golpeó la mesa y soltó un «eso es Grand-Slam-Tennis» que retumbó en Court 14.
El cemento de sus sueños
Court 14 ya lleva el nombre de Struff grabado en su arcilla. Hace cinco años despachó a Andrey Rublev en esa misma pista; ahora ha sumado a Bublik. La clave, según Becker, está en la cabeza: «Antes perdía fuelle tras cada error, hoy respira, aprieta el reset y vuelve a atacar». El exnúmero uno alemán lo vio más fino, más pausado, «como si hubiera encontrado un botón de silencio para las dudas».
El partido fue un vaivén de gestos. Bublik desplegó sus dropshots de cuchilla y saques que se clavan como flechas, pero Struff le robó el timing con una derecha plana que perforó la línea una y otra vez. El desempate del segundo set fue un ladrillo emocional: Bublik salvó tres match points y se llevó la manga. La respuesta del alemán fue un saque demoledor —21 aces en total— y un paso adelante en la red que selló la rotura definitiva en el cuarto.

Un otoño con sabor a gloria
A sus 36 años, Struff juega con la cuenta atrás encendida. «Estoy viejo para empezar de cero, pero no para soñar», dijo tras el choque, sin apenas perder el aliento. La temporada hasta ahora había sido un cúmulo de bajones: apenas cuatro victorias en tierra batida. Por eso el triunfo sabe a desquite: suma 90 puntos ATP y respira dentro del top 100. «Tengo muchos puntos que defender después de Wimbledon, pero esa es otra historia; ahora solo quiero cenar tranquilo».
En la ronda siguiente le espera el portugués Jaime Faria, joven de 22 años que llega desde la qualy y ya ha dejado en la cuneta a dos rivales de cartel. Struff lo conoce: compartieron pista el año pasado en un sparring maratoniano en Estoril. «Tiene un revés brutal y corre más que yo», advierte entre risas. Becker, por su parte, ya ha cargado la mira: «Si Struffi mantiene la calma de hoy, Faria tendrá que sudar sangre».
La pequeña pista 14 vuelve a convertirse en escenario. La hierba de Wimbledon queda lejos; París huele aún a polvo de ladrillo. Struff recoge sus raquetas, saluda con la mano y desaparece entre el público. Becker se queda mirando la red ondeando. No dice nada: la estadística ya habla por él: dos enfrentamientos contra Bublik en Roland Garros, dos victorias. El mensaje es claro: aquí, el Warsteiner sigue siendo rey.
