Yamal flipa el guion: de dos patinazos a gol de la heroica antes del 7-2

A veces el fútbol escribe guiones tan absurdos que ni en la peor pesadilla de un adolescente. Lamine Yamal, el niño prodigio que firma zurdazos como firmas de autógrafo, vivió 45 minutos de culebrón en Montjuïc: primero regaló dos errores que colgaron en la red de los memes y después selló el 3-2 con un penalti que le entró rozando el palo. El resultado final, 7-2, maquilla la película, pero el tráiler fue un drama en dos actos.

El minuto 28 que nadie olvidará

Barca dominaba 2-1 cuando Yamal recibió en la frontal para desatascar. Quiso filtrar con el talón, la pelota se quedó clavada en el césped y Anthony Elanga salió disparado hacia Ter Stegen. Gol. Dos minutos después, el sueco repetía después de otro regalo del 19, esta vez un pase interior que se transformó en contraataque letal. El Camp Nou, que lleva años sin ver una noche europea así, se tapó la cara. La prensa inglesa lo llamó «blackout del prodigio»; la Marca, directamente, «el ridículo de Lamal».

Pero el fútbol da revanchas exprés. En el añadido, Cancelo se fue al suelo, el VAR pitó penalti y Yamal, con las piernas todavía temblando, clavó la bola junto al poste. Tres goles en el marcador y el 19 ya contabilizaba un gol, un pase fallado que derivó en gol y otro error que también acabó en gol. Estadística loca: participó en cinco tantos, pero solo uno a favor.

Hansi flick lo abrazó, luego le dio la bronca

Hansi flick lo abrazó, luego le dio la bronca

En el túnel de vestuarios el alemán le agarró el cuello de la camiseta como quien coge a un gato por la piel del lomo. No hubo gritos, solo un «¡Con la cabencia!» que retumbó en el pasillo. El segundo acto fue un monólogo colectivo: Raphinha, Robert y Félix firmaron un 4-0 parcial en 27 minutos. Yamal, desplazado a la banda derecha, dio dos asistencias y empezó a recuperar sonrisas. A los 72' el estadio le dedicó la ovación reservada a los héroes locales: el chaval que erró dos veces y acabó metiendo al Barça en cuartos.

Chris Sutton, que en la BBC había soltado el «esto es espantoso» al ver el fallo en el área, rectificó en directo: «Este chico tiene el chip roto y recalibrado en segundos. Eso no se enseña; se lleva dentro.»

La noche que cura la memoria

La noche que cura la memoria

Al final, Yamal salió con la bola bajo el brazo y la mirada de quien sabe que la crónica negra ya forma parte de su leyenda. En la zona mixta solo atendió a TV3: «Me equivoqué dos veces, pero metí el penal y ganamos 7-2. Prefiero aprender así que estar perfecto y empatar.» La frase suena a eslógan de pegatina, pero se la cree. Porque si la Champions es un examen continuo, el chaval acaba de sacar un 5 en la primera parte y un 10 en la segunda. Y la media le da para soñar con Wembley.