Wwe pesca al friki más polar: danhausen debuta entre abucheos y risas

El Elimination Chamber acabó y la gente aún no sabe si ha sido broma o pesadilla: Danhausen, el payaso gótico de los independents, salió de una caja de cartón y el público de Québec respondió con un coro de silbidos que hizo temblar el ring.

Un experimento que ya dividió a la propia wwe

La liga no se ha deshecho en comunicados, pero en los pasillos de la TKO Arena el debate es abierto. Un sector creativo ve en él al nuevo Santino Marella; el otro lo considera un desperdicio de slot televisivo. La clave está en el board: Dwayne Johnson habría empujado el fichaje tras ver un clip de Danhausen vendiendo café con maldiciones. El problema es que la audiencia canadiense no comparte el gusto del ex campeón.

Danhausen no es un desconocido: 1,2 millones de seguidores en TikTok, aparición en la New York Times y merchandising que se agota en 48 horas. Pero su paso por AEW terminó en desgaste. Lesiones, guiones que nunca despegaron y la sensación de que su humor de cuarto de instituto no encajaba con el tono «deportivo» que Khan quiere vender. El contrato expiró en silencio y pocos esperaban que WWE recogiera el guante.

El aterrizaje fue un clímax que nunca explotó

El aterrizaje fue un clímax que nunca explotó

La producción preparó un segmento «misterio» durante semanas: paquetes sin remite, códigos QR, el juego habitual. Cuando el sobre se abrió, apareció el rostro pintado de blanco, el acento alemán de opereta y la frase «Very nice, very evil». Nada más. Ni lucha, ni interferencia, ni twist argumental. La curva de expectativa se desplomó y los abucheos fueron tan sonoros que el comentarista Michael Cole tuvo que improvisar un «this is… unique» que sonó a disculpa.

El daño puede ser reversible. Triple H, a diferencia de Vince McMahon, da margen a los experimentos. Recuerda que incluso Bayley o LA Knight pasaron por fases de rechazo inicial. La apuesta pasa por mover a Danhausen a NXT durante dos meses, alejarlo de la presión del main roster y convertirlo en un «host» de segmentos cómicos que prepare terreno a un heel turn. El riesgo: que la audiencia lo asocie para siempre con «el gag fallido del Chamber».

La cifra habla por sí sola: el segmento perdió 180 mil espectadores en el minuto 9 de la tercera hora, el peor tramo del show. Si la caída se repite, WWE dispondrá de un recurso que ya usó con EC3 o Shorty G: enviarlo a limpiar nombres en la house-show circuit hasta que el contrato se disuelva. Danhausen, mientras tanto, sigue subiendo vídeos a YouTube donde reparte maldiciones a quien no compre su café. Porque en el wrestling, como en la vida, el show continúa… pero el reloj ya corre.