Valverde expulsa a baena y el bernabéu estalla: la guerra cobra forma de roja

Seis minutos tardó Baena en pisar el césped y Fede Valverde le buscó por detrás. Munuera Montero no dudó: roja directa, mano derecha al bolsillo, Bernabéu en ebullición. El madridismo gritó lo que lleva meses murmurando: «Corrupción en la Federación». Pitada monumental, cántico ensordecedor, Arbeloa frenético en la banda. No hubo VAR que revisara, no hubo discusión, solo la sensación de que el pasado volvía a cobrar factura.

La entrada que reabrió una herida de 2023

El origen de todo está en abril de ese año. Un Madrid-Villarreal cualquiera que acabó en el parking. Allí, Valverde agredió a Baena tras unos presuntos insultos que el uruguayo no olvida. Desde entonces, cada cruce es un campo minado. En el Metropolitano de la primera vuelta se cruzaron miradas, codazos, palabras ahogadas. Esta vez no hubo sutileza: plancha por detrás, tobillo elevado, gesto de «ya te avisé».

Munuera Montero actuó con la misma velocidad que Valverde en la entrada. Ni amarilla, ni VAR. Roja, punto. Para el madridismo, exceso; para el protocolo, clara. Baena, que había sustituido a Giuliano en el 71, se retiró cojeando y sonriendo. El gesto enfureció más al Bernabéu: parecía una victoria moral.

El bernabéu se convierte en juez y parte

El bernabéu se convierte en juez y parte

El cántico no es nuevo, pero cada vez suena más fuerte. «Corrupción en la Federación» retumbó durante cuatro minutos seguidos. La grada norte lo inició, el sur lo secundó, el fondo lo bautizó con un «¡Así, así, así!» que heló la espalda al colegiado. Arbeloa, desde el área técnica, pedía cámaras y explicaciones. Ancelotti, impasible, ya preparaba el cambio por Camavinga. El partido seguía, pero la guerra ya era otra.

Valverde, camino al túnel, no miró atrás. Baena, desde el banquillo, le devolvió el gesto: ni un segundo de contacto visual. La grieta es infranqueable. En el Madrid aseguran que Fede «no olida»; en el Villarreal recuerdan que «él empezó».

Lo que nadie cuenta es que el choque de este sábado ya estaba caldeado antes del pitido inicial. En el calentamiento, ambos jugadores coincidieron en el centro del campo. Valverde cambió de carril. Baena aceleró el pase. Ningún compañero los cruzó. La foto de ese instante ya circula por WhatsApp: dos estrellas paralelas que se repelen.

La Liga no abrirá expediente por la entrada; la roja cumple la ley. Pero el episodio enciende un fuego que no se apaga con sanciones. La próxima vez que Madrid y Villarreal se vean las caras, en mayo en La Cerámica, los focos ya estarán puestos. Y Baena sabrá que, si entra en el 77, Valverde puede estar en el campo. O en la grada. Pero la deuda, para él, sigue sin saldar.