Undav vuelve al dfb: 18 goles en la bundesliga y aún sin sitio fijo para el mundial
Deniz Undav mete goles con la regularidad de un reloj suizo: 18 en 23 jornadas, cinco asistencias y una sonrisa que desquicia a las defensas. Pero en la cabeza de Julian Nagelsmann esa estadística no le garantiza ni un minuto el 15 de junio en la Copa del Mundo. La convocatoria para los amistosos contra Suiza y Ghana es, simplemente, una nueva oportunidad para demostrar que su fútbol de cuchillo también sirve cuando el rival viste la camiseta de Francia o Brasil.
El gol que nadie le regala
El último tanto de Undav ante Augsburg fue una lección de oficio: un amago de cadera, portero y central al suelo, red vacía. Gerd Müller firmaría ese movimiento sin mirar. El problema es que Nagelsmann valora otro tipo de métricas: espacio que ocupa fuera del área, pressing coordinado, diagonales sin balón. El '9' clásico ya no alcanza con marcar; debe también desmarcar al equipo. Y ahí el técnico aún ve matices en el ex del Bremen.
Desde su última cita oficial en junio de 2025, Undav acumuló lesiones y quejas públicas. «Siempre tengo que justificarme», soltó en octubre, cuando el seleccionador prefió a Havertz y a un Woltemade que en Newcastle juega más de enganche que de goleador puro. La distancia entre Stuttgart y Herzogenaurach se hizo kilométrica. Pero los números han hablado: Havertz lleva siete meses en proceso de reinserción en Arsenal y Woltemade suma 7 goles en 27 partidos de Premier. Undav, 18. La balanza vuelve a inclinarse.

¿Zur doppelfunktion gezwungen?
El propio Undav se ha convertido en su mejor agente: «Puedo jugar de nueve y de diez. Eso le da al míster dos piezas en una». La frase suena a guiño, pero también a advertencia. En el 4-2-3-1 de Nagelsmann el '10' se parece más a un segundo delantero que a un organizador clásico. Si Havertz no llega al 100 % para junio, el puesto podría ser de él. Y si Woltemade sigue actuando de media punta en Inglaterra, el área rival volverá a pedir a gritos un rematador nato. El mensaje es claro: colóquenme donde quieran, pero no me dejen en la grada.
La historia reciente del DFB está llena de delanteros que explotaron tarde: Klose tenía 22 años cuando debutó; Gómez, 21. Undav llega a los 29 con la ansiedad de quien sabe que el reloj no se detiene y que el Mundial de 2026 puede ser su única cita con la gloria. Nagelsmann, obsesionado con la verticalidad y el pressing, le concede dos partidos para demostrar que meter goles sigue siendo la habilidad más difícil del fútbol. Si convierte ante Suiza, la prensa le pondrá la corona. Si falla, la duda volverá a ser protagonista. El delantero ya eligió su lema: «Hauptsache, ich spiele». El resto es ruido.
